AL PRESIDENTE EMILIO PORTES GIL
Mérida, Yucatán, agosto 1? de 1929.


EJÉERCITO DEFENSOR DE LA SOBERANÍA
NACIONAL DE NICARAGUA
C. Licenciado Emilio Portes Gil,
Presidente Provisional de los
Estados Unidos Mexicanos,
México, D. F.
Muy apreciable ciudadano Presidente:
Por la presente tengo el honor de proponerme hacer de su conocimiento en forma amplia el objeto que me animó a solicitar apoyo de su Gobierno en una nota escrita en un pañuelo, fechada el 3 de enero del corriente año, y la cual dice textualmente así:
"El Chipotón, Nicaragua, C. A., enero 6 de 1929.
Señor Licenciado
EMILIO PORTES GIL,
Presidente Provisional de los Estados Unidos Mexicanos,
México, D. F.
Muy señor mío:
En la confianza de que es usted representante del heroico y viril pueblo mexicano, no vacilo en solicitar de su Gobierno la protección necesaria para llegar y tener el alto honor de ser aceptado con mi Estado Mayor en el seno de ese ejemplar pueblo.
No es posible manifestar por escrito los trascendentales proyectos que en mi imaginación llevo para garantizar el futuro de nuestra Gran América Latina.
El Capitán José de Paredes, portador de la presente, expondrá en parte, y verbalmente a usted la actual situación política de Nicaragua y nuestros cálculos. El mismo joven Capitán sabrá explicar a usted en qué forma deseamos el apoyo de su Gobierno.
En la esperanza de saludarle personalmente mediante su valiosa cooperación y anticipándole mi gratitud, tengo el honor de suscribirme de usted atento y seguro servidor. PATRIA Y LIBERTAD.-(Firmado) A. C. Sandino.
Como usted verá, ciudadano Presidente, en la nota que tengo el honor de transcribirle se lee el párrafo que dice:
"No es posible manifestar por escrito los trascendentales proyectos que en mi imaginación llevo para garantizar el futuro de nuestra Gran América Latina."
Este párrafo de mi carta implicaba mi esperanza de ser escuchado personalmente por usted, pues se entiende que el hombre que concibe trascendentales proyectos para garantizar el futuro de una Raza, no basa sus esperanzas en conseguir una pensión mensual para vivir desterrado.
En el párrafo siguiente de la misma carta se lee también:
"El Capitán José de Paredes, portador de la presente, expondrá en parte verbalmente a usted la actual situación política de Nicaragua y nuestros cálculos. El mismo joven Capitán sabrá explicar a usted en qué forma deseamos el apoyo de su Gobierno ".
Me permito rogar a usted detener su atención en la parte del último párrafo que dejo copiado que dice: "... la actual situación política de Nicaragua y nuestros cálculos", porque mis cálculos han sido siempre que México, como país joven de nuestra América racial y de brillante porvenir, está en la obligación de ayudar a la defensa de la Soberanía de los países centroamericanos y, si fuera posible, ayudarles moral y materialmente para efectuar la Unión Centroamericana para que, México y Centro América unidas defiendan sus derechos fundamentales de pueblos libres, ya que somos nosotros los más amenazados por el imperio yankee.
Cuando recibimos la contestación verbal de usted, por conducto del Capitán José de Paredes, en la que aceptaba su Gobierno nuestra entrada al territorio mexicano, me sentí altamente agradecido y creí realizados mis sueños de libertad.
A nuestra llegada a la ciudad de Veracruz dimos la Representación General de nuestro Ejército al Doctor Pedro José Zepeda y al mismo Doctor Zepeda se le dieron instrucciones para hacer del conocimiento de usted las condiciones de nuestro Ejército y sus capacidades.
También se envió a usted, por medio de nuestro Representante Doctor Pedro José Zepeda, un voto de confianza de nuestro Ejército para sostenerse en aquel campo o suspender temporalmente las hostilidades.
En forma lacónica nos envió el Doctor Zepeda la opinión de usted; pero en asuntos de tanta trascendencia conviene conocer de manera amplia la opinión de usted, porque el mismo argumento que usted nos diera sería usado por nuestro Ejército en la seguridad de que la actitud que se tomara merecería la aprobación de la generalidad.
Aprovecho esta oportunidad para manifestar a usted que cualesquiera que fueran las determinaciones que se tomaran, yo regresaría a residir en las selvas segovianas en espera de mejores épocas y con mi mayor esperanza en el pueblo mexicano, para el cual tanta admiración, cariño y respeto tengo.
Tendré a mucha honra recibir su apreciable contestación durante un tiempo prudencial, pasado el cual sin recibirla, en esta ciudad, me dará a entender que le será comunicado a nuestro Representante General Doctor Pedro José Zepeda para que él nos la envíe a nuestro Cuartel General en Las Segovias.
Con la expresión de mi mayor consideración y respetos quedo de usted atento y seguro servidor.

PATRIA Y LIBERTAD
Augusto César Sandino.