MANIFIESTO
(26 de febrero de 1930),


Compañeros:
Nuestra salida de territorio nicaragüense no ha sido una tregua en nuestra lucha contra nuestro enemigo común, el imperialismo yankee, sino la prolongación de esa lucha en el sentido de la consecución de nuevos contingentes que lleven a ella, como esperamos sea, el de la Confederación Sindical Hispanoamericana.
Hasta el presente nuestro Ejército reconoce el apoyo que los sinceros revolucionarios le han prestado en su ardua lucha; pero con la agudización de la lucha, con la creciente presión por parte de los banqueros yankees, los vacilantes, los tímidos, por el carácter que toma la lucha, nos abandonan, porque sólo los obreros y campesinos irán hasta el fin, sólo su fuerza organizada logrará el triunfo.
Compañeros nicaragüenses y todos aquellos que todavía se encuentran desorganizados y fuera de la Confederación Sindical Hispanoamericana: en nombre de los heroicos soldados del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, os gritamos: ¡Organizaos!, vuestro puesto está en la filas de la Confederación Sindical Hispanoamericana, única organización sindical defensora de los intereses de la clase trabajadora.
Veracruz, Ver., México,

Patria y Libertad.
A. C. Sandino.