![]() |
| A LOS JEFES
EXPEDICIONARIOS (16 de octubre de 1930) A todos los Jefes Expedicionarios de nuestro Ejército. Muy apreciables hermanos. En consideración de que los vecinos de todos los campos por donde operamos viven en desesperación por la SAL y MEDICINAS, que solamente consiguen con peligro de sus vidas en los pueblos donde están enchiqueradas las fuerzas enemigas mercenarias, y comprendiendo que esa SAL y MEDICINAS, antes de entrar a los pueblos, pasan los comerciantes desafiándonos con ellas por nuestros propios campos de operaciones; en esa virtud se servirán todos ustedes autorizar a todos los vecinos del campo para que denuncien ante nuestras fuerzas cualquier cargamento de mercancías que se crucen de un pueblo a otro, y nuestras fuerzas estarán en la obligación de DECOMISAR cualquier cargamento, de quien sea, y distribuye todo lo DECOMISADO entre los vecinos más cercanos. . La tropa tomará solamente lo necesario para su consumo del momento, y seguirá su marcha. Si entre los individuos que llevan las cargas hay quien se oponga a entregarlas a nuestras fuerzas, QUE ESE INDIVIDUO SEA PASADO POR LAS ARMAS. Si entre los vecinos hay quien no quiera recibir para su propio consumo lo que nuestro Ejército le ordena recibir, que también ese individuo sea pasado por las armas. El motivo para que .se ordene el fusilamiento a quien no quiera entregar o no quiera recibir lo que nuestro Ejército le ordene, es el siguiente: que los comerciantes que trabajan por estos lados sin preocuparse por el dolor de los Defensores de la Soberanía Nacional de Nicaragua, son cómplices del invasor yankee en el saqueo y asesinato de nuestro pueblo y por lo mismo que son cómplices, debemos hacerles sentir con más fuerza aún, el rigor de la Justicia en defensa de la Nación. Quienes no quieran recibir las cosas que nuestro Ejército decomise de los traidores a la Patria, es porque se consideran futuros traidores y, por consiguiente, hay que pasarles por las armas. Patria y Libertad. A. C. Sandino. |