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| CARTA AL DR.
ENOC AGUADO (26 de octubre de 1930) Cuartel General del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, Las Segovias, octubre 26 de 1930. -Doctor don Enoc Aguado.-Managua. Muy señor mío: Fue en mi poder su muy atenta misiva fechada el 2 de agosto próximo pasado en esa ciudad capital. Honda satisfacción sentí al comprender la reacción patriótica que se está desarrollando en el pueblo nicaragüense. La inspiración divina que nuestro ejército sintió al lanzar su protesta redentora, el 4 de mayo de 1927, fue solamente la de salvar el honor nacional y, quizá el de nuestra raza. Es por eso que nuestro ejército no tiene ni aceptará compromisos políticos con nadie, que pudieran venir en detrimento de nuestra soberanía nacional. Tampoco tenemos escogencia para que determinada persona sea presidente de nuestra República, pero, sin embargo, pasaremos largas horas aquilatando las virtudes públicas y privadas de nuestros hombres, a quienes se les pueda encomendar el gran tesoro de la Patria. El doctor Pedro José Zepeda, estuvo a punto de ser proclamado por nuestro ejército, pero no se hizo. Estas cosas ocurrieron a raíz de las farsantes elecciones que a bayoneta calada impusieron en nuestra República los piratas yanquis. De esas elecciones surgieron la presidencia y vicepresidencia de Moncada y de usted, respectivamente. Ni un átomo de lo ofrecido a ustedes les habría cumplido el invasor asesino, al no haber estado en pie nuestra protesta redentora. El yanqui necesita de peleles para hacer de ellos presidentes en nuestros pueblos indohispanos. A ellos, los yanquis, los hombres idealistas de nuestra raza, les vienen como el "calzón del ranchero". No se trató de proclamar gobierno provisional de nuestra República al doctor Pedro José Zepeda, porque nuestra lucha fuera caudillesca, tratando de llevar al poder a determinada persona; no. Eso se trató de hacer, en atención a que el enemigo había logrado con la elección de ustedes, llevar todas las apariencias de legalidad, para justificar una vez más ante el mundo civilizado su intervención en nuestra República. Desde aquella dolorosa fecha, el enemigo ha conseguido ensangrentar y enlutar más los hogares del liberalismo nicaragüense, y que nuestros mismos hermanos en la Patria, nos den el calificativo de "bandidos", por el solo delito de no permitirles besar el puño con que les hiere el invasor. Es así, que desde aquella época, aumentan las víctimas en nuestro Ejército y entre los campesinos de estas regiones, pues los que hoy nos atacan son los liberales de ayer, carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre, es decir, nuestros mismos hermanos, que ayer estaban con nosotros, hombro con hombro, combatiendo a las hordas invasoras que nos tratan de humillar. ("Perdónalos, Padre, que no saben lo que hacen.") La dura experiencia de la vida y la injusticia de los hombres nos han convertido, por decirlo así, en "alambré electrizado". Si hay algún imprudente que nos quiera agarrar; sin saber como hacerlo, peligra salir golpeado. Si usted ha tenido la dicha de descubrir su trinidad, y en su espíritu está ya la "chispa de amor a la justicia", ningún inconveniente tendremos en apoyar su movimiento revolucionario. Antes de externar más sobre este asunto, deseo señalarle algunos puntos necesarios de saberlos. Él Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, ha sido desde su principio y será hasta su fin, el nombre que llevará nuestra institución militar, pues es la manera de explicar detenidamente a nuestros campesinos la palabra "Autonomía". Rojo y negro son los colores incendiados de nuestra bandera, simbolizando con esos colores, "Libertad o Muerte", es decir, propósito firme de ser "Libres, Soberanos e Independientes". Patria y Libertad, son las palabras oficiales que usa nuestro Ejército a la terminación dé cualquier escrito, cuyo objeto es el de mantener en nuestro pueblo el concepto de Patria Libre. "Querido hermano en la Patria", es el encabezamiento de la correspondencia entre los miembros de nuestro Ejército, En esta vez, nuestra intención ha sido la de mantener presente en nuestro pueblo, el concepto de que: la Patria es nuestra Madre, que siendo nosotros hermanos en ella, es nuestro deber salir al frente en su defensa, porque defendiéndola, nos defendemos nosotros mismos. ¿Qué pensarán de esto último los tales guardias? Si usted admite que es nuestro Ejército Defensor dé la Soberanía Nacional de Nicaragua la primera autoridad moral "de nuestra República, en ese caso y solamente en ese caso, queda usted autorizado por esta Jefatura Suprema de nuestro Ejército, a usar en el levantamiento revolucionario que usted proyecta encabezar (?), los símbolos y alegorías que arriba le quedan explicados. Me gustaría tener aviso oportuno del momento que usted se lance al campo de limpieza del Honor Nacional, pues así nosotros tomaríamos rápidamente la ofensiva en estos cuatro Departamentos del Norte, hasta cerrar con broche de fraternidad la cadena en el lugar que usted se encontrase. Después de la coronación de nuestros esfuerzos, nos permitiremos presentar al Presidente que se haya designado, las bases siguientes de paz: 1o.-Que el primer ciudadano nicaragüense, que encontrándose en él Gobierno de nuestra República, por algún motivo y que sinceramente esté representando los intereses de nuestra Nación, pida y obtenga aunque sea a balazos, el retiro inmediato de las fuerzas de ocupación norteamericanas en Nicaragua, y acepte a la vez el apoyo de nuestro Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, para el mantenimiento del orden en nuestra República. 2o.-Que el Gobierno de Nicaragua que acepte la base anterior, también acepte y apoye la idea de efectuarse una conferencia en la ciudad capital de la República Argentina, entre representantes de los veintiún gobiernos de nuestra América Racial, y el de los Estados Unidos de Norteamérica. Y tratar en la mencionada conferencia, todo lo relativo al proyecto de Norteamérica de construir un canal interoceánico y establecer una base naval en aguas y territorio centroamericano. Y lo de que si es posible que los noventa millones de latinoamericanos, de que están compuestos veintiún pueblos de nuestra Raza no tengan derecho de externar su opinión, ni lo relativo al trascendental proyecto norteamericano que pretende efectuar sobre territorio y en aguas centroamericanas. Así como lo de que cuál va a ser la actitud de nuestra América Racial frente al mencionado proyecto. 3o.-Que el gobierno de Nicaragua que acepte las bases primera y segunda de este convenio, y también acepte el pueblo nicaragüense el derecho de desalojarlo a balazos del poder, en los casos de faltar al cumplimiento en todas o en parte de las bases que se estipulan en este convenio. 4o.-El gobierno de Nicaragua que acepte las tres bases anteriores, queda con el derecho, si él lo cree conveniente, a pedir a esta entonces ex-Jefatura Suprema de nuestro Ejército, la desocupación del país y a que no se mezcle en los asuntos políticos de Nicaragua. Quedando de antemano aceptada por esta entonces ex-Jefatura de nuestro Ejército, la invitación que pudiera hacerle el gobierno de Nicaragua. También se reserva desde hoy esta Jefatura Suprema de nuestro Ejército, el derecho de prestar sus servicios a la Patria, en los casos de que ésta se viera en peligro de perder su soberanía. Doctor Aguado: En los casos de que sus planes estén distanciados de toda la bulla que le he hecho en este papel, no se detenga usted en poner manos a la obra (?}. En este caso, nuestro Ejército solamente se limitará a no atacar las fuerzas suyas y siempre intensificaríamos la ofensiva contra las fuerzas intervencionistas del país. Soy de usted con toda consideración, Patria y Libertad A. C. SANDINO. |