AL CORONEL ABRAHAM RIVERA
Cuartel General del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.
Febrero, 21 de 1931.


Sr. Cnel. Abraham Rivera, Río Coco.
Muy distinguido hermano:
El hermano Estrada llevó su particular obsequio a su tocayito Barrigoncito, quien con Teresa todavía están en Danlí. Teresa también recibirá y usará los dos pares de zapatos que Ud. tan cariñosamente se sirvió enviarnos.
A este respecto tengo a bien manifestarle de que para bien de nuestra causa en el exterior, es muy posible de pronto me junte con mi esposa Blanca, quien actualmente está en San Rafael del Norte.
Tengo todo el cabal concepto de la moral inmoral de la actual sociedad de la tierra; pero sin embargo si hemos de corregir a esos inmorales necesitamos de llenar los requisitos necesarios para podernos introducir en ellos.
No existe más matrimonio ante las leyes divinas, que el del amor puro y libre, sin ritos de ninguna clase, pero no podremos salimos en estos momentos de las leyes de los hombres y tenemos que aceptarlas.
Esto que le hablo aquí, es solamente para que no se me considere injusto en algún acto de mi vida. Pues quien efectivamente goza de mi afecto sin límites es Blanca. Teresa es muy apreciada por mí y la ayudaré toda mi vida, pero nuestros caracteres son tan distintos como del cielo a la tierra; con lo que prueba que no podrá ser mi propia mujer.
Cuanto en esta nota le he referido es de carácter íntimo, y se lo manifiesto porque he considerado en Ud. uno de los miembros más morales de nuestro Ejército, y para que no se asuste de mis virtudes privadas.
Tengo completa fe de que nuestro triunfo es asegurado.
Las prácticas que utiliza nuestro ejército y que también utiliza el enemigo de la Casa Blanca son más o menos las mismas, pero con la superior diferencia de que los espíritus de Luz prosegún a nuestro Ejército y de que los espíritus negros son los que favorecen a la tal Casa Blanca, pero qué en sí es un Sepulcro blanqueado.
La contestación que los espíritus negros han dado a la tal Casa Blanca es la siguiente:
Si vosotros podéis cerrar las fronteras en donde opera Sandino, lo podéis vencer, pero si os queda un lugar, no. Porque su movimiento es superior al vuestro.
Pues bien, hermano: se acabarán para Ud. todas las dudas alrededor del triunfo de esta causa. Y, después de lo dicho, no importa que Ud. mismo pudiera morir, y aun otros muchos, pero nuestra causa triunfará porque es la causa de la justicia, porque es la causa del amor.
Nuestra gente misma se ha vuelto tan peligrosa como un Golfo, pero sin embargo caerá en la comprensión y"será muy sincera.
Nuestros recuerdos cariñosos para toda su apreciable familia y los demás hermanos que le rodean.
Sinceramente vuestro hermano,

Patria y Libertad,
A. C. SANDINO