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CORONEL ABRAHAM RIVERA Cuartel General del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua. Febrero 22 de 1931. Sr. Cnel. Abraham Rivera. Río Coco. Mi muy distinguido hermano: De manera muy atenta hemos hecho las consideraciones relativas a dos puntos importantes que Ud. nos trató en sus comunicaciones anteriores. Ellas son: La cuestión de los sacerdotes en el Río Coco, y la inclinación al hueveo de nuestros muchachos. Posiblemente que nosotros llegaremos a tener la oportunidad de controlar militar, civil y religiosamente a nuestra República . En aquellos felices días para nuestro pueblo tendrá lugar entre nosotros un análisis de todo lo que nos estorbe para el progreso humano, y eso será barrido por nosotros con escobas de bayonetas. En esta vez me refiero a los sacerdotes que están en el Río Coco. En lo relativo a los hueviadores, que no le apenen porque es la natural consecuencia de un pueblo que ha vivido oprimido y de que antes nunca tuvo oportunidad de vivir con holgura, porque nuestros infelices anteriores Gobiernos, consintieron que viviéramos alquilados como mulas a los imperialistas yanquis y a algotros explotadores de mala fe. Que no le asusten mis explicaciones, porque le parezca de que son demasiadamente radicales; pues nada de eso hay mi querido hermano. Pues bien hermano: Le referiré aquí una anécdota que me ocurrió con mi propio padre en una hacienda de nosotros y cuyo nombre es Los Angeles. La anécdota en cuestión ocurrió cuando apenas yo tenía 12 años. Mi padre es propietario y lo he considerado aprovechado de circunstancias que acontecen al pueblo, para tener él también sus propiedades. No es difícil que mi padre se haya sorprendido al preguntarle yo si él no consideraba injusto aquella manera de sostener su pequeño capital. Mi padre me ha contestado, de que él no querría explotar aquella situación del pueblo, pero de que si él no explotaba, sería explotado por los explotadores. Pues bien mi querido hermano: Puede decirse que desde aquella época yo principié a tomar conciencia de las cosas. Poco tiempo después yo salí de mi pueblo natal en aventuras de mi vida, y recorrí todo nuestro " Istmo Centro Americano", México y los Estados Unidos de América, en cuyos lugares tuve toda clase de vida, la que en verdad de verdad fue mi propia escuela. Hay cosas muy curiosas en la biografía de mi vida, y ni yo mismo sabía que andaba aprendiendo los secretos de la perversidad humana, para más tarde decirles la verdad a nuestros hermanos, no sólo de Nicaragua, sino aun los" de todo el globo terrestre. No se preocupe pues mi querido hermano por las hueviaditas de nuestros queridos muchachos. Porque esa es una consecuencia de la miserable situación económica en que han vivido sus espíritus postergados por millones de siglos de siglos. Hasta otro día mi querido hermano, tendré el especial gusto de darle otra clase. Sinceramente vuestro hermano, Patria y Libertad, A. C. SANDINO |