A DON JOSÉ IDIAQUEZ
(26 de abril de 1931)


Paz y amor, mi querido hermano:
Creo por demás manifestar el placer que me han proporcionado sus muy estimables cartas.
Los informes que Ud. se sirve darnos en sus notas, son de alta importancia para nuestro Ejército, y quizás los únicos que llegan del exterior.
Hace muchos días que me he marcado el propósito de concluir con informaciones de nuestro Cuartel General a personas o prensa del exterior.
Resulta muy duro seguir proporcionando emociones a pueblos dormidos principalmente cuando uno piensa en su potencialidad espiritual cubrir con una ojeada todo el proceso humano anterior.
No se oculte a su observación que el enemigo común de nuestros pueblos, trata por todos los medios que le son posibles ocultar y desprestigiar la acción moral de nuestro Ejército, procurando atribuirse ellos mismos todo derecho sobre los destinos de Nicaragua.
Sin embargo, será nuestro Ejército el que se levantará cómo la Antorcha de las Libertades en los momentos en que el enemigo más se ocupe aún de ocultar el nombre de Sandino.
Tenemos ya entendido de que la Justicia Divina es fría en su rigor, pero que cuando encuentra la maldad que la detiene, la Justicia Divina se agita, se convierte en la electricidad misma y funde la maldad y se abre paso.
Últimamente he sabido y conocido de unos tratados entre Honduras y Nicaragua, firmados por Ulloa e Irías.
Sinceramente, ningún interés tenemos en entablar polémicas limítrofes con ninguna de nuestras hermanas repúblicas centroamericanas.
Sin embargo, nos opondremos a tratar esos asuntos, siempre que comprendamos que como ahora el interesado por su propio provecho es el escalpelo de la política yankee.
Con los retazos de los recursos del pueblo nicaragüense, en estos momentos estamos mandando cuatro delegaciones a nuestras otras cuatro secciones centroamericanas, para conectarlas con los obreros y campesinos en Centro América y lanzar la proclama de Unión Centroamericana bajo el nombre de Comuneros Centroamericanos.
Solamente los obreros y campesinos centroamericanos, podremos de manera limpia restaurar nuestra federación, que había quedado interrumpida desde cuando Rafael Carrera desalojó de Guatemala a nuestro invicto general Francisco Morazán.
Creo del caso aclararle a Ud. de que en Nicaragua estará el motivo primero de la próxima guerra mundial, en que quedarán destruidos los grandes magnates opresores para que surja el pueblo oprimido.
Naturalmente que el poderío yankee necesita para su afianzamiento posesionarse de Centro América entera, pero que Nicaragua por su posición topográfica, le ofrece la mayor seguridad.
Simplemente es un pulsamiento de las opiniones de las otras potencias de la tierra, lo que los Estados Unidos de Norte América han estado haciendo con las medidas y remedidas que han hecho para el Canal por Nicaragua, que pretenden hacer.
No será difícil de que los banqueros yankees pretendan principiar la apertura del mencionado canal y del establecimiento de la base naval en Golfo de Fonseca, pero de ninguna manera podrán terminar su construcción, porque la Justicia Divina que impulsa a nuestro Ejército, se lo impedirá.
Nada es por el acaso y todas las cosas deberán ser comprendidas por la ley natural. Es por eso mismo que la catástrofe de la ciudad de Managua deberá ser considerada como parte de esa misma acción.
Sírvase aceptar de éste su hermano, mi más alta consideración.

Patria y Libertad.
A. C. Sandino.