A LOS GENERALES FRANCISCO ESTRADA Y TOMAS BLANDÓN
(17 de noviembre de 1932)


Nos vinieron informes que el general Colindres, como cuestión de jugar al clavito, se proclamó sin autorización de ninguna especie en el nombre de nuestro Ejército, Gobierno Provisional de Nicaragua. Esta desatentada idea del general Colindres le ha costado la destitución de nuestro Ejército, y recientemente se ha ordenado al general Peralta, para que asuma la primera Jefatura de nuestra columna N° 12, que capture al general Colindres y al farsante Arturo Vega y a un yankee o alemán que anda con ellos, y que los conduzca a este Cuartel General; a la vez que se le ordena al general Peralta, que si hay oposición a mano armada se sirva pasar por las armas a los opositores, y que siempre se reconcentre a este Cuartel General.
Estas cosas se las participo por si en la cruzada que ustedes llevan, se requiere la cooperación de ustedes, para el cumplimiento de las órdenes... tengo la seguridad de que con la reconcentración de los descarrilados hermanos y de la columna N°12, todo embrollo del general Colindres y sus consejeros habrá quedado terminado.
Dicen que Colindres y Vega mandaron mensajes y proclamas a publicar en la "Prensa Asociada" (AP), pero ya nos hemos dirigido a la misma prensa, anulando cualquier trabajo de esa índole, que quiera desarrollarse contra nosotros.
Cuando ustedes regresen de sus giras pueden llegar siempre a los campamentos del hermano Juan C. López, con todo y sus fuerzas, porque del 1° de enero en adelante tendremos que desarrollar nuevos planes. Asimismo, en caso de verse muy hostilizados por el enemigo deberán escoger esos mismos campamentos para reconcentrarse, y si el caso lo requiere, quedan autorizados a pasar de viaje con toditas sus fuerzas a este Cuartel General.
..En la primera oportunidad se servirá el general Estrada despacharme a este Cuartel General a los hermanos Agustín Sánchez y a Sotomayor, porque los mandaré con una delegación ante un grupo de liberales descoloridos, que desean tratar algo con nosotros. Nada sabemos lo que nos quieran decir; los hermanos a que me refiero, llevarán a ellos lo que nosotros queremos decirles, y ojalá que hubiera entre ellos un franco deseo de entendimiento, para llegar a una conclusión benéfica para nuestra Patria.