A DON SOFONIAS SALVATIERRA
(24 de diciembre de 1932)


Cuartel General del Ejército Defensor de la
Soberanía Nacional de Nicaragua.
Las Segovias, Nic., C. A., diciembre 24 de 1932.
Señor don Sofonías Salvatierra.
Muy distinguido señor: Ayer recibí su interesante misiva, fechada en esta ciudad capital, el 23 del pasado mes, la que paso a contestar.
Aprovecho esta feliz oportunidad para, en unión del Grupo Patriótico, de quien me habla, enviarles nuestras más altas felicitaciones por sus labores en provecho de la restauración de nuestra independencia nacional, causa única por la que combate y combatirá el Ejército que me honro en comandar.
No tenemos inconvenientes en aceptar la Comisión conjunta de los interesados en la pacificación de Nicaragua, siempre que traigan la Delegación Oficial del gobierno que desee legalizarse como gobernante de la República. Otra clase de comisión que no venga investida de poderes oficiales, no aceptamos. El doctor Sacasa deberá aprovechar la oportunidad que se le presenta de un entendimiento con nuestro Ejército, para no seguir en condiciones de pelele, ya que en otro caso quedará para juguete de los chiquillos. Nos asiste autoridad sobre el doctor Sacasa, porque nos abandonó en momentos álgidos de nuestra historia nacional. En lo particular merece nuestro aprecio el mencionado doctor, pero como a hombre público, es de nuestro deber señalarle su pasado.
Ahora bien, partiendo de la posibilidad de un entendimiento patriótico, hemos designado nuestros delegados a los señores don Salvador Calderón Ramírez, doctor Escolástico Lara, doctor Pedro José Zepeda y el general Horacio Portocarrero, a quienes hoy mismo enviamos un llamamiento patriótico, y le rogamos a usted hacerles llegar los que adjuntamos a la presente. Igualmente ruégele escribirles en lo personal indicándoles lo que crea conveniente. De paso le manifiesto que si el doctor Sacasa resuelve tratar oficialmente este asunto los gastos que nuestros delegados ocasionen durante el entendimiento, deberá costearlos nuestro Tesoro Nacional, porque ni yo ni ellos contamos con recursos.
Sinceramente agradecidos estamos por sus noticias de Niquinohomo. Mi esposa, Sócrates, y yo, enviamos para su distinguida familia y usted nuestro fraternal abrazo.

Patria y Libertad.
Augusto César Sandino.