A GUSTAVO ALEMÁN BOLAÑOS
(16 de marzo de 1933)


Bocay, Río Coco, Las Segovias de Nicaragua,
Centro América, marzo 16 de 1933.
Señor Gustavo Alemán Bolaños,
9a. avenida norte número 78,
Ciudad de Guatemala, C. A.
Apreciable hermano:
En mi poder su atenta fechada el 7 de febrero próximo pasado.
Refiriéndome a su opinión respecto a los convenios de Paz firmados el 2 de febrero del año en curso, le diré que es usted un injusto y que se convierte en mi asesino moral, porque mata la ilusión que conservo intacta para la restauración de nuestra autonomía nacional.
No he sido víctima de sugestión de nadie y soy el único responsable de lo bueno o lo malo de esos convenios; se llamó a los cuatro personajes que representaron en las Conferencias preliminares, para testimonio de las circunstancias que nos obligaron a tomar aquella determinación. Ojalá que cuando la presente llegue, esté en su poder nuestro manifiesto oficial que con ese motivo hemos lanzado a los pueblos de la tierra.
Hay más. Si la paz no se hubiera podido firmar por las consignas anticipadas que el invasor dejó al partir, yo me habría suicidado con mi propia mano en la Casa Presidencial, para que mi sangre hubiera servido de nuevo estímulo y bandera a los hombres de mi ejército, porque aunque usted ignora, le diré que: desaparecida, aunque en apariencia, la intervención armada en Nicaragua, los ánimos se enfriaban, porque la intervención política y económica el pueblo la sufre, no la mira y lo peor, no la cree, y esa situación nos colocaba en condiciones difíciles; mientras tanto el Gobierno se preparaba para recibir un empréstito de varios millones de dólares y REVENTARNOS LA MADRE A BALAZOS Y AFIANZAR MAS FUERTE LA INTERVENCIÓN POLÍTICA, ECONÓMICA Y MILITAR DEL PAÍS, y con haber sido ese Gobierno electo por los Liberales principalmente de León, nuestras filas tenían que minorarse, aunque por otra parte estábamos agotados en recursos económicos y bélicos y por todo lo dicho habríamos tenido un fracaso en momentos que nuestras tropas no habrían podido refugiarse en Honduras, porque la guerra en aquel país era fuerte y asesinaban a la emigración nicaragüense que en otros días llegó en busca de refugio. Tampoco nos quedaba la facultad de contar con El Salvador, porque el Gobierno reparte balas de metralla a los campesinos, y mucho menos nos quedaba esperanza en Guatemala, como usted sabe. En la nueva tendencia unionista de Centro América, Ubico, Moncada, y el Tío Samuel, son tres personas distintas y un solo Dios verdadero.
Me permito traer a su recuerdo que en los siete años de guerra nunca recibimos ni un solo cartucho y que nos hemos defendido a "puro Corazón de Jesús" y que no hay derecho a exigirnos de un solo tajo la independencia de Nicaragua. Y respecto a que he caído de un pedestal que desconozco, para reducirme a un muchacho, estoy conforme, al fin yo no soy ni siquiera militar y nada más que un campesino luchador por la Autonomía de nuestro pueblo. Quedemos en eso y no nos anarquicemos, para que sigamos procurando la independencia efectiva de Nicaragua, sin hacernos ilusiones de honores que yo desprecio.
Con mis recuerdos cariñosos para su muy distinguida familia, usted acepte el aprecio sincero de este su hermano en la Patria.

PATRIA Y LIBERTAD
AUGUSTO C. SANDINO


P. D. Soy independiente del Gobierno y los convenios de Paz no se han efectuado para conveniencias personales.