NICARAGUA TÍMIDA
(10 de junio de 1933)

Los nicaragüenses son impertérritos políticos y hasta poetas por naturaleza. Sin embargo, el conglomerado que forma nuestra vida nacional, presenta a Nicaragua tímida, siendo heroica.
Actualmente tenemos un Presidente de corazón sin rencores, quien ha logrado reunir en su mano las vibraciones indómitas de la República, porque todos se creen con el derecho de imponérsele.
Tengo presente que han dicho que nuestra actual Constitución por línea recta es hija legítima de la Intervención Norteamericana en Nicaragua, porque fue elaborada en 1911, cuando ya el país estaba intervenido, y firmada por Adolfo Díaz, quien aparecía entonces como presidente de Nicaragua. Sin embargo (el potro) o pueblo estaba bisoño, y los comerciantes de la muerte, no podían menos que elaborar la Constitución que tenemos, pues aún, es mejor que cualquiera otra que en estos momentos el Congreso de Nicaragua pudiera reformar o renovar. Solamente el partido naciente Autonomista, podrá elaborar plebiscitariamente la Constitución de Nicaragua para los nicaragüenses.
Por esa razón pienso que Nicaragua debe abandonar su falsa timidez, para ser la heroica sultana de los lagos.
La popularidad del doctor Sacasa en las reciente elecciones, me dio la clave de no combatir con el mencionado doctor, y antes bien unir su popularidad con las energías de nuestro Ejército, a manera de que el pueblo nicaragüense interpretase nuestras intenciones, y que las principales arterias antagónicas de la República, a saber; nuestro Ejército "siempre unido espiritualmente", Guardia Nacional, partidos históricos, entreguen al olvido los rencores y que todos bajo nuestra bandera azul y blanca apoyen al doctor Sacasa al salirse de la timidez crisálida.
El doctor Sacasa es político, y yo no lo soy, por cuya razón no conozco ampliamente sus propósitos, pero de mi parte comprendo que ningún gobierno desde 1909 hasta el presente, ha tenido la oportunidad que actualmente tiene el mencionado doctor, en el sentido de que sin traicionar a nadie puede, con la Constitución en la mano, restaurar nuestra independencia política y económica, siempre que la timidez de Nicaragua se torne en heroísmo.
Por mi parte, con nuestro Ejército hemos dado el ejemplo a las otras arterias antagónicas, desde el momento que hemos dicho: "Hermanos somos". Nunca se me ocultó que, ya desarmada nuestra gente, muchos de mis hermanos de lucha tendrían que ser asesinados por la Guardia Nacional, que por ser inconstitucional es irresponsable.
Así ha sucedido, y hoy reposan en calma muchos de mis mártires Jefes, quienes particularmente vinieron a deponer sus armas a esta misma población, por orden del suscrito, en mi carácter de Jefe Supremo del Ejército Libertador de Nicaragua.
El patriotismo de la malamente llamada Guardia Nacional, porque es inconstitucional, de Nicaragua, y por lo mismo está fuera de la ley del país, mientras no se legalice, está puesto a prueba en estos momentos culminantes y álgidos de nuestra historia. También está puesto a prueba el patriotismo de los tales partidos heroicos, porque a mi entender, también ellos, como lo estamos haciendo nosotros, deberán respaldar y pedir a nuestro actual Gobierno, el cumplimiento del punto 2 de nuestros Convenios de Paz del 2 de febrero del corriente año.
Últimamente como la Guardia Nacional (inconstitucional) no la ampara ninguna ley de la República, desde el momento en que está fuera de ellas, tiene necesidad de apoyar al doctor Juan B. Sacasa, antes de presentarse a ser una ficha jugable en el ajedrez de las conveniencias del Departamento de Estado de Norteamérica, por el dedo del ministro norteamericano en Nicaragua.
En otro caso, nuestro actual Presidente tiene la obligación de armar a la población civil de la República, y ordenar a cualquier renegado la entrega de las armas.
No es propio de hombres que se precien de libres, doblegarse ante un ejército que es inconstitucional y fuera de la ley. Urge, a mi manera de entender, darnos garantías dentro de nuestra misma nacionalidad y que la sociedad nicaragüense no esté sujeta a un Ejército, de irresponsables, por estar fuera de la ley.
Recibid hermanos, vosotros los nicaragüenses, mi fraternal abrazo, mientras el suelo en que nacisteis deja de ser la Nicaragua tímida, para continuar siendo la heroica sultana de los lagos.
San Rafael del Norte, junio 10 de 1933,

Patria y Libertad,
A. C. Sandino.

(Revista La Balanza, Buenos Aires, 15 de agosto de 1933.)