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| RESPUESTA (20 de febrero de 1934) Casa Presidencial, 20 de febrero de 1934. Señor General Augusto C. Sandino. Estimado General: Impuesto de los conceptos de su atenta carta de ayer, me complace manifestarle desde luego que estoy de acuerdo con usted en el objetivo altamente patriótico del Convenio de Paz que suscribimos el 2 de febrero de 1933, con la intervención directa de los delegados de los partidos Conservador y Liberal Nacionalista de la República. Aunque la apreciación personal de usted difiere sustancialmente de la mía sobre varios puntos de que trata en su carta, no considero del caso entrar en detalles específicos, puesto que, por otra parte, abundo en buena voluntad para satisfacer amplia y razonablemente los deseos de usted en todo lo que propenda a mejorar el funcionamiento de la Guardia Nacional, creada para el sustentáculo de las instituciones de la República, y para dar eficaz garantía a todo nicaragüense, sin distinción de ninguna clase, al amparo de la Constitución y las leyes. Precisamente, un régimen de Justicia por parte de la autoridad, y una vida ordenada, de paz y de trabajo por parte de sus habitantes, son indispensables para la conservación y resplandecimiento pleno de nuestra autonomía nacional. Por eso me he encontrado siempre dispuesto, o más bien dicho decidido, a poner mi contingente en el propósito de que la ley orgánica y reglamentos de la Guardia Nacional se corrijan en breve, lo cual se realizará dentro del primer semestre de este año, para amoldarlos a la Constitución y al sistema administrativo legalmente establecido en el país. Me doy el gusto de manifestarle, que mientras se llevan a la práctica esas necesarias reformas, y para inspirar mayor confianza en el ánimo de usted, mandaré a los Departamentos del Norte un delegado del Ejecutivo y de la Comandancia General, a cuya orden directa estará la fuerza pública de aquella región, y a quien daré el encargo especial de recoger todas las armas que se hallan fuera del control del Gobierno, así como el de atender con solicitud a la protección de los hombres que militaron bajo el mando de usted. Con el mayor agrado le dirijo esta carta en forma de satisfacer a los deseos expresados por usted, por la actitud patriótica que ha demostrado inquebrantablemente desde que firmamos el Convenio de Paz, y también por las manifestaciones espontáneas que me ha hecho en cuanto al fortalecimiento de mi autoridad, las que le agradezco muy sinceramente. De usted atentamente, Juan B. Sacasa. |