DECLARACIONES A LA PRENSA
(Febrero de 1934)

No entregaré las armas a la Guardia Nacional porque no es autoridad constituida. No quiero la guerra, antes abandonaré el país, y no influiré en los míos para que hagan lo mismo. Han matado ya a 17 compañeros y las cárceles de Las Se gavias están llenas de sandinistas.

Se le hace esta pregunta: ¿son ciertas las declaraciones que se dice hizo Ud., ayer tarde de que no entregará las armas hasta que la Guardia Nacional sea un cuerpo constituido?

Sandino: Sí señor, son mías...

Periodista: ¿De manera que los cien hombres que comanda el General Francisco Estrada no serán desarmados?

Sandino: Esa tropa llamada de emergencia está a la orden del señor presidente Sacasa, y él puede hacer uso de ella cuando lo estime conveniente. Hoy puede decir: tráigame las armas y las tendrá.

Periodista: ¿Pero como no son esas todas las armas, se quedará Ud., sin entregar el resto?

Sandino: No se me puede exigir que cumpla con lo estipulado en los convenios si tampoco la otra parte los ha cumplido. Vea Ud. el convenio. La letra dice que iré entregando gradualmente las armas a la autoridad constituida. La Guardia Nacional no es cuerpo constituido legalmente; por tanto, no estoy obligado a entregarlas. Se estipuló también que se nos darían garantías y no se ha cumplido. Traigo esta lista de 17 hombres que en todo el año no han cometido delito y están presos, y, además, las cárceles de Las Segovias están llenas de sandinistas desde que se firmó el convenio. Al General José León Díaz lo tienen preso en los cuarteles de El Ocotal. No lo dejan ni afeitarse, el cabello le cae hasta los hombros. Sin embargo, nosotros hemos soportado todo en obsequio de la paz de Nicaragua.

Periodista: Pero la Guardia Nacional los ha dejado a Uds., tranquilos en Wiwilí.

Sandino: No nos han dejado trabajar tranquilamente. Persiguen a los sandinistas que se dirigen a nuestro campamento en busca de trabajo. A Wiwilí no han llegado, claro, porque estamos armados.

Periodista: Pero la Guardia está dispuesta a controlar esa región que ocupan los suyos. ¿Se opondrá Ud., a eso?

Sandino: Si mis intenciones de respaldar al gobierno del Dr. Sacasa no son bien interpretadas, no iré a la guerra, abandonaré el país, lanzaré un manifiesto al mundo explicando lo que sucede, pero de ninguna manera influiré en los míos para que hagan lo que yo hago. No podré dejar aquí gente en manos de autoridades ilegales. Necesito que quede bien segura. Que se constitucionalice la Guardia Nacional, y entonces sí entregaré a mis muchachos. O que garanticen que se hará como lo indico y yo mismo traeré las armas en avión.

Periodista: ¿No cree Ud., General, que la Guardia está en la obligación de velar para que no haya un Estado dentro de otro?

Sandino: Si las cosas se organizan normalmente, si señor. Pero el caso es que aquí no hay dos sino tres Estados: la fuerza del presidente de la República, la de la Guardia Nacional y la mía. Esto es sencillamente absurdo. La Guardia no obedece al presidente. Yo sí.

Periodista: Hace algunos días se dijo que la Guardia estaba elaborando un proyecto de reforma a su reglamento para adaptarlo a las leyes del país. Lo presentarán al Congreso para su aprobación.

Sandino: Pues me parece lo más juicioso. Es ese el camino que debe tomarse, el de la forma legal y entonces tendremos confianza en que no se nos perseguirá.

Periodista: Efectivamente, hay inquietud en el público por esta situación y a veces se piensa que puede resultar una nueva contienda con tales inconformidades. ¿Qué nos dice Ud., al respecto?

Sandino: No quiero la guerra. Nada me hará llegar a ella. Repito que me iré del país antes que ensangrentar la patria y cubrir de lágrimas muchos hogares. Mi Ejército ha respetado en toda hora al señor presidente y lo respalda. Yo me dedicaré a cultivar la tierra y pagaré los impuestos para sostener al Estado siempre que la Guardia esté incluida dentro de las leyes.