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DON GREGORIO SANDINO (1922) Sr. Don Gregorio Sandino La Victoria Mi queridisimo papá, es en mi poder su apreciable cartita; en ella, me dise que pague a Don Florencio (si papá) no crea Ud. que mi pena es poca, pero no lo é echo por lo muy mal que me recivió este mortífero clima, y hasta en estos últimos meses, e-logrado el juntarme con algunos pezos, pero afuerza de algunas privaciones y hasiendome la ilusión de irme a otros países mas civilisados, donde yo pueda si no hacer dinero, por lo menos mirar una luz amplia y clara de civilización, que de ella, algo lograré. Este lugar es pintoresco, y se gana mucho dinero, pero lo que no se va en suspiros, se va en lágrimas. Escuche. La vida de estos lugares es completamente boemia, y su clima es verdaderamente un foco de infecciones, de este modo pues, muchos no basemos dinero por las frecuentes enfermedades, y otros por no saber dominar sus desordenadas paciones. Si yo me propongo a cancelar mis cuentas, es no querer salir, pues deve de considerar, que no es muy cómodo el salir de un paiz a otro con poco dinero; cuando uno llega a la ciudad destinada, y al desembarcar, se tienen miles de distintas impresiones y todo lo mira extraño!; nadie le habla, si no es el dinero no hay nada. Después de aber pedido alojamiento en algún hotel, se arregla uno lo mejor que puede y se dirige a buscar ocupación; lo miran de pie a cabeza, le hasen mil preguntas, y entre ellas, que qué es lo que sabe haser y que porqué salió de donde estava, y en fin, hasta desprecios se reciven las mas veces; Ya mira pues la urjencia que hay de llegar con dinero y arreglarlo, antes que cin él, y cxtrafalario. Aquí existen miles de hombres que desean regresar a sus casas, pero no pueden; no tienen con qué porque aunque ganen cienes de dólares, los derrochan; en estos lugares por donde uno pase, oirá música de todo clase, grandes bailaderas, grandes guasas, hoy unos y mañana otros, y de este modo los remendados son los dueños de las innumerables cantinas y casas de juego; esa vida no es para Un hombre que desee distinguirse en algo y por eso hago cuanto esté de mi parte por salir lo más pronto posible. Saludos a todos mis hermanos y a la madrasta y Ud. reciba un fuerte abrazo de su incansable pero desgraciado, AUGUSTO Saludes a Don J. M. Sandino y a don César. Dígales que yo los recuerdo con cariño. (DI). |