Entrevista con Alejandro Bolaños Geyer:
"El mundo seguirá yankizándose"
* Ariel Montoya *

 
De haber ecuanimidad en su obra histórica, ha de ser en todo caso por la influencia que la medicina ha ejercido en su vida, de la que ha aplicado el "diagnóstico" ante la evidencia sobre cómo se registraron determinados sucesos y no cómo a él le habría gustado que sucediesen, error en el que han caído la mayoría de nuestros historiadores actuando como "juez y parte" en sus valoraciones. Alejandro Bolaños Geyer en esta entrevista también se refiere a los personajes que más le han apasionado y sobre los cuales ha escrito obras de indiscutible valor para el conocimiento de la historia, como el filibustero William Walker y el mítico general Augusto César Sandino, determinando que las causas de sus actuaciones políticas han estado determinadas por severos conflictos psicológicos, afirmaciónes que hasta el momento nadie ha refutado con seriedad. Sus valoraciones sobre el modelo social de Estados Unidos, del que, a su juicio, tanto Nicaragua como el mundo entero están reproduciendo sus ejes culturales y consumistas, así como su escaso optimismo ante la defensa de la territorialidad marítima nicaragüense de cara a los litigios internacionales, son, entre otros, temas abordados en esta conversación.

AM: Usted dio un giro total en su vida profesional, de la medicina a la historia, ligada también a los ribetes de los conflictos limítrofes de antes y de ahora. Además de sus estudios de la historia de Nicaragua y sus paradigmáticos y telúricos escenarios, que son similares en algunos casos a otros países de América Latina, ¿cuáles son las otras motivaciones que motivaron ese cambio?

ABG: En mi mente está clarísimo lo que me pasó. Desde niño lo que me ha apasionado eran las ciencias exactas; nunca fui bueno en el colegio en las humanidades.
Para 1971 yo ya tenía 47 años de edad, tenía 25 de ejercer la medicina en Managua, por cierto con bastante éxito.Yo soy internista y pasé muchos años de mi vida examinando pacientes, haciendo, ordenando e interpretando exámenes de laboratorio, radiografías y demás para arribar a un diagnóstico; eso mimo he tratado de hacer con la historia. En 1971, cayó en mis manos por casualidad, mientras hacía compras en unl supermercado, un pequeño libro sobre el filibustero William Walker, titulado La Guerra en Nicaragua, el cual había sido traducido por el costarricense Fernández Guardia y publicado por Editorial Educa. Lo leí y me extrañó mucho lo bien escrito que estaba el libro, aparentemente sin pasión y bastante objetivo y veraz. A través de esa lectura me enteré que esencialmente el país carecía de archivos, así como de documentos fehacientes para estudiar nuestra historia. Paralelo a esta situación, mi hijo Alejandro se estaba graduando de historiador en St. Louis University en Estados Unidos, y así me enteré de que en esa universidad había libros, revistas y periódicos de la época de Walker en Nicaragua.

AM: ¿Pensó establecer alguna base de datos, de archivo para el estudio de la historia a partir de esas lecturas?

ABG: Mi primera idea fue fotocopiar y microfilmar lo que pudiera para que los historiadores en Nicaragua pudieran formarse con un sentido de mayor documentación. Uno de los aspectos que más estudié a fondo fue el libro de Clinton Rollins, quien supuestamente fue un filibustero de Walker que en su ancianidad escribió sus recuerdos sobre la llegada a Nicaragua, los publicó en Estados Unidos y el cónsul de Nicaragua en San Francisco junto al de Costa Rica, los tradujeron al español y lo publicaron en forma de libro en 1945, libro que desde entonces había sido la biblia sobre Walker, porque era la historia escrita por un filibustero quien, supuestamente, había pertenecido a sus filas. Sin embargo, al recopilar la documentación de la época, me fui dando cuenta de que el tal Clinton Rollins nunca existió; no aparecía en ninguna de las nóminas del ejército ni en los periódicos de la época, pues en realidad de quien se trataba era de un poeta bohemio de Iowa que en 1909 escribió una novela no apegada auténticamente a la realidad histórica.
Ese período fue uno de los más importantes de nuestra historia. Es el momento en que se inicia el tránsito por el Río San Juan de Nicaragua. Por aquí pasaban unos dos mil viajeros, que iban en tránsito a San Francisco, Nueva York o Nueva Orleáns dos veces al mes.
Los periódicos de estos puertos publicaban noticias de Nicaragua y gran cantidad de cartas que nunca nadie había aprovechado; entonces, logré recuperar una gran cantidad de documentación valiosísima; no obstante, lo que despertó en mí el mayor interés fue la vida del propio Walker, porque nadie había ahondado sobre las razones y motivaciones que lo hicieron actuar como lo hizo en su vida. Fue un individuo bastante extraño, un hombre de buena familia de Nashville, que en su juventud había sido quieto, magnífico estudiante, que se graduó de médico a los 19 años de edad; de abogado a los 23, que había comprado un periódico y que había ejercido el periodismo en Nueva Orleáns y después en San Francisco... En fin, una persona dedicada, disciplinada y quien de pronto se vuelve filibustero.

AM: La historia como método referencial de la memoria de los pueblos, sigue siendo obviada en gran medida por nuestras elites dominantes, por nuestras clases dirigenciales, en parte porque la gran mayoría de nuestros historiales han asumido el papel de ser juez y parte de la misma. El historiador español Joseph Fontana habla de la necesidad de una "doble madurez" para conseguir que el historiador logre esa rara mezcla de apasionamiento y objetividad. ¿Usted lo ha logrado?

ABG: Yo no vería tanta diferencia entre nuestros historiadores y los de otros países. Lo que veo es que quienes la han escrito lo han hecho como abogados, yo ya te comentaba que en mi caso, la estudié como médico, y por eso antes de arribar a un diagnóstico busqué lo que en realidad había sucedido, no lo que a mí me gustaría que hubiera sucedido.
Generalmente el que escribe, lo hace para favorecer o atacar a un adversario político o social. Cada quien tiene sus ideas y entonces, el que tiene ideas liberales denigra a conservadores cuando escribe sobre ellos, o viceversa, y eso es lo que ha sucedido aquí y en todas partes. Posiblemente, suceda en mi caso también, aunque he tratado de evitarlo, viendo las cosas como médico y no necesariamente gustándome un día un héroe y otro un villano.

AM: ¿Su posición en cuanto los Estados Unidos es invariable?

ABG: Siempre he sido y soy anti-filibusterista. Estudié en Estados Unidos, me casé con una norteamericana, tengo hijos que nacieron en ese país. Tengo allí parientes políticos, compañeros de estudio y amigos y le tengo cariño a esa nación. Y eso hizo que lograra superar el antiyanquismo que todos llevamos dentro. Al estudiar a Walker fui menos extremista en contra de él. Aunque me acusaron de todo lo contrario, cualquiera que lea mi obra se dará cuenta de que no es prowalkerista. He intentado ser ecuánime.

AM: Quisiera ahora preguntarle sobre Augusto César Sandino, otro personaje enraizado en la esencia política nacional y en cierta forma regional, dado su protagonismo en contra de Estados Unidos a finales de los años 20 y comienzos de los 30, y por la inflada retórica del partido del Frente Sandinista desde su período en la clandestinidad.

ABG: Con Sandino existe una tergiversación de la realidad histórica increíble, la cual no hay manera de cambiarla, porque hay una ceguera total, somos ciegos, tuertos del ojo izquierdo, tuertos del ojo derecho.
Sandino que aparece en el mito no existió. El Sandino que en realidad asoló a Nicaragua es totalmente diferente del Sandino que se venera hoy como héroe nacional.

AM: Acaso ese supuesto sentido antiyankista del nicaragüense o del latinoamericano en general,¿se fortalece con Sandino o tiene otros asideros en la historia?

ABG: El pueblo nicaragüense, mejor dicho el individuo en sí, y quizá el latinoamericano en general, no es anti yankista; los intelectuales sí lo son. Mi experiencia a través de 77 años de vida es que el pueblo nicaragüense no es antiyanki; por el contrario, nuestros pueblos aceptan, admiran y pretenden imitar a los norteamericanos. Además, los quieren. Pero, al igual que en la época de Sandino, los intelectuales han tomado distancia de ese modelo de sociedad.

AM: ¿A qué se debe esta actitud?


ABG: En gran parte a la rivalidad que viene desde el período de la Colonia. Rivalidad de España con Inglaterra, que nos coloca en dos campos opuestos. Los colonos de Estados Unidos eran básicamente son ingleses y alemanes en el comienzo, ya después llegaron italianos, rusos, coreanos, japoneses, mexicanos, etc. Pero esa anglosajonía propició desde el principio un racismo tremendo que nuestros intelectuales han rechazado siempre. Por ejemplo, en Méxici existe un rechazo a Cortés, que es el fundador de México. En Nicaragua a mediados del siglo XIX rechazábamos a los estadounidenses, pero a principios de ese siglo, los admirábamos. Aquel rechazo nace a partir de Walker.
Pero también los admiraban otros países, como El Salvador, que pidió su anexión; es más, en esa época, había más rechazo a México, por lo de Iturbide, que a los yankis.
En ese período también existió un antagonismo hacia España y una tendencia a aceptar y a querer a los Estados Unidos, que, como ya dije ,terminó con Walker. Y después de la guerra de Estados Unidos contra España en 1898, se da un rechazo total hacia los Estados Unidos de parte de los intelectuales hispanoamericanos, sobre todo cuando el uruguayo José Enrique Rodó, que llama a los yankis "materialistas", crea el paralelismo entre Calibán, que son ellos, y Ariel, el ángel, el representante del espíritu religioso, que simboliza a los latinoamericanos.
Aunque también en la época de Sandino, entre los intelectuales nicaragüenses hubo muchos que rechazaban totalmente a los marinos; pero también hubo quienes apoyaban a José María Moncada y aceptaban a los yankis.

AM: ¿Estados Unidos sigue siendo para usted el modelo de sociedad viable tanto para el resto de Occidente como para el mundo entero?

ABG: A principios de nuestra vida independiente, en 1821, Estados Unidos y México eran dos naciones del mismo tamaño y con la misma cantidad de habitantes, en pocos años Estados Unidos le quita la mitad del territorio a México, progresa enormemente mientras que México se hunde en guerras civiles, y a finales del siglo XIX la disparidad ya era tremenda, ahora los Estados Unidos son una super potencia y México sigue siendo una país subdesarrollado. La justificación antinorteamericanista de que los yankis vinieron a saquear nuestras riquezas, ya no cabe en nuestro tiempo. Yo no lo veo así, lo que sucede es que en Estados Unidos en todos esos años había libertad y entonces, los inmigrantes europeos, que venían en busca de mejores condiciones y que venían de toda Europa, de Irlanda, de Alemania, de Francia, de Italia, de Grecia, de España, en vez de venirse a Nicaragua o a México, se iban a Estados Unidos, porque ahí había libertad de toda clase, movilidad y libertad de expresión.
Nosotros le echamos la culpa de nuestra pobreza al yanki que nos vino a robar y es lo opuesto. El yanki generalmente nos ha ayudado a salir de la pobreza. Los culpables de nuestra pobreza somos nosotros mismos, por que no trabajamos. Además, tenemos problemas históricos de corrupción, de autoritarismo, de falsos mitos, como el de Sandino, a quien se ha dimensionado como el receptor del antinorteamericanismo.

AM: ¿Mantiene su criterio sobre Sandino, de que fue un villano y no un heroe? ¿Lo mismo del Frente Sandinista?

Los del FSLN son comunistas, marxistas-leninistas. Sandino no era marxista, sino comunista racionalista, espiritualista, o sea que para él, el espíritu es la razón. O sea, Sandino es totalmente diferente a lo que los sandinistas son o han sido. Ellos lo han aprovechado. Han aprovechado esa imagen de Sandino para su propia conveniencia, el cual es un mito destructivo en nuestra sociedad, pues presenta la propuesta de la guerra, de la imposición de la violencia, del machete y no el del diálogo.

AM: Aún en las actuales circunstancias, ¿cree el FSLN es el mismo de siempre: totalitario y antiimperialista?

ABG: Si han cambiado es porque se ven obligados a guardar ciertas apariencias. Pero entonces, ya no son la misma cosa.

AM: ¿La ideología que profesaban antes no cambia?

ABG: Eso no cambia, y si lo hacen de cara a nuevas conveniencias, ya no son la misma cosa. Creo que el FSLN como tal ya murió.

AM: ¿Hubo en su vuda un personaje que le haya impresionado al conocerlo y tratarlo?

ABG: Mi tío Andrés Vega Bolaños. Definitivamente, muy superior.

AM: ¿Cuál es su visión del mundo actualmente, luego de la caída de las utopías, de los socialismos reales e irreales, del fin de la Guerra Fría, las revoluciones y los sucesos del 11 de septiembre, con el fogonazo de una nueva incertidumbre para el hombre contemporáneo frente a su futuro inmediato?

ABG: Hay tantas cosas en el momento actual, pero lo que más resalta es que en el mundo hay una sola potencia: Estados Unidos.También existe Unión Europea, conformada por países democráticos, no totalitarios, y hay una pobreza enorme en el Tercer Mundo: en América Latina, en Africa, en Asia, en la India y finalmente, un un de países que sí han salido adelante, como Japón y Corea del Sur.
En América hay dos países, Cuba y Venezuela, que están tratando de impedir el triunfo de los Estados Unidos o del sistema democrático norteamericano en Latinoamérica, pero yo creo que después del 11 de septiembre del año pasado sus posibilidades de éxito se han disminuído enormemente, porque los Estados Unidos han despertado y se han unido las fuerzas democráticas y republicanas en defensa de su país y veo muy probable que en el futuro relativamente cercano, estas fuerzas estarán moviéndose a la globalización y a los tratados de libre comercio, ése es el futuro y la vía de salir adelante como región.
Para mí, la única solución que puede preservar al FSLN es que cambie, que ya no sea un partido totalitario, sino que sea en realidad democrático y, posiblemente, para poder avanzar en ese esquema van a tener que cambiar de nombre también.

AM: Si Sandino es un mito dañino por su promoción de la violencia y no del diálogo, ¿entonces el FSLN de cara a una ambientación a las reglas de la democracia, deberá también abdicar de Sandino y desaparecerlos de sus siglas?

ABG: Eso es secundario. El Sandino mitológico ya existe.

AM: ¿Y eso es lo más importante?

ABG: No, eso es secundario también, lo importante es que cambien de manera de ser.

AM: ¿Hay un salto entre el "hombre nuevo" de las ideologías solialistas, revolucionarias, y la ola expansiva de la renovación moral a través de la política?¿Es posible aspirar a un mundo mejor en la región?

ABG: Sí, aunque el cambio no tiene que ser únicamente de la clase política, la responsabilidad no es sólo del Estado, sino de toda la sociedad en conjunt. Tenemos que aprender que el triunfo y el progreso vienen sólo a través del trabajo y no del pleito, que no se consigue nada a machetazos sino a martillazos, pero de trabajo, de esfuerzos y del diálogo.

AM: ¿Cómo ve el futuro de Nicaragua en cuanto a los problemas limítrofes, de cara a los problemas de demarcaciones, en un momento complejo por el auge de la globalización, la competitividad, y el aparente sentido de erosión de los conceptos de frontera o soberanía?


ABG: Yo ahí no soy optimista. Vamos a seguir perdiendo dominio sobre nuestro territorio. Nuestros vecinos, con quienes estamos enfrentando conflictos limítrofes, están mucho mejor preparados para despojarnos que nosotros para defendernos. Por no conocer nuestra historia y por no podernos defender con las armas que debíamos de haber usado, que es la documentación, hemos perdido terreno en el pasado, y ahora sucede lo mismo.
Quisiera estar equivocado, pero nuestros casos jurídicos sobre aspectos limítrofes en defensa de esos bienes patrimoniales naturales ante Costa Rica, Honduras y Colombia, vamos a perderlos. Veo todas las señales de que vamos a perder ahí y me duele porque como nicaragüense quisiera que no fueran así los resultados.
Por otra parte, me gustaría influir en la educación, sobre la manera en que se está enseñando la historia a nuestros jóvenes, pero ahí tampoco tengo ninguna injerencia, ninguna posibilidad de colaborar.

AM: Retomando, para concluir, el hecho de que a los personajes que usted aborda, como Walker, Sandino y el poeta Carlos Martínez Rivas, se les ha dado una interpretación a sus actitudes políticas, basándose en el hecho de que los mismos, han tomado esas rutas muchas veces motivados por desavenencias familiares, frustraciones amorosas etc. enrai- zadas siempre en justificaciones concernientes al complejo de Edipo. ¿Hay quienes hayan refutado esa tesis con planteamientos objetivos?

ABG: No sólo en Nicaragua han rechazado ese diagnóstico mío, y no sólo aquí ha causado discrepancias, sino en todo el mundo. Lo que sucede es que los historiadores en todas partes, han sido casi monopolizados por el marxismo y entonces, todo lo explican desde las fuerzas sociales, y no desde el alma del individuo, que es la que genera el acontecimiento. Cuando se aborda al individuo, hay generalmente un rechazo, porque eso no ha sido común, pero todos los personajes de la historia, los grandes, tienen algo de especial, o que los vuelve especiales como sujetos de la historia y ante la historia: es el caso de Mussolini, de Hitler, de Napoleón; todos ellos han tenido serios conflictos de identidad y personales. Pero los intelectuales con formación marxista dicen que eso no vale, yo lo veo totalmente diferente. Por ahora nadie quiere ver el lado espiritualista de Sandino, porque tradicionalmente se ha ocultado, pero las fuentes documentales ahí están, y el interés de él por estas ciencias no es algo que siempre se pueda ocultar.

AM: ¿No le ha tenido miedo al debate?

ABG: ¿A cuál debate?

ABG: ¿Al de la izquierda que lo ha cuestionado?

ABG: No, yo no he visto ninguna tesis refutada, lo que he visto es que me insultan, me dicen que soy mentiroso, que no sé nada. Pero nadie ha demostrado que estoy equivocado. Lo que sí ha habido son insultos, pero a eso no le hago caso.

AM: Usted decía que el pueblo nicaragüense es proyankista. ¿Tanto Nicaragua como Latinoamérica lo seguirán siendo en este período de integración y globalización, o emergerán otras corrientes de dominación cultural?

ABG: Para qué percatarnos de la corriente predominante en la actualidad, basta con ver ótulos en inglés, la cantidad de comercios y de lugares iguales a los de Miami; sabemos que más de medio millón de nicas que viven en Estados Unidos...
Estamos viendo a nuestro alrededor la cantidad creciente de rótulos en inglés en las carreteras, también es evidente la penetración de esa lengua en nuestro español, perdiéndolo o enriqueciéndolo; o sea, nos estamos yanquizando y eso no es sólo en Nicaragua, en Nicaragua es notorio, pero eso está ocurriendo en todo el mundo a través de la televisión, a través del cine, a través de sus modas.
El sandinismo o el FSLN centró su política en alejarnos de los yankis lo más posible que se pudiera, y ocurrió todo lo opuesto. Le hicieron el mandado a Walker, y con todo, el mundo entero está yankizándose.
De la Revista Decenio