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| CARTA (El Universal) (19 de enero de 1928) Nuestros heridos se mueren por falta de tratamiento médico oportuno de las heridas a consecuencia de las bombas y metralla, como también a causa de la malaria. Estoy hablando no sólo de los soldados, sino de los civiles, entre los cuales se encuentran muchas mujeres y niños, pues los aeroplanos enemigos están haciendo más daños en las poblaciones que en nuestras trincheras. Ciudad Vieja, Guanacaste y San Albino han quedado convertidas en ruinas humeantes. A Washington se le llama el padre de la patria; lo mismo ocurre con Bolívar e Hidalgo; yo sólo soy un bandido, según la vara con que son medidos el fuerte y el débil. |