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| CARTA DE FROYLAN
TURCIOS Tegucigalpa, 28 de diciembre de 1928. Sr. Gral. A. C. Sandino. Donde esté. Mi querido amigo: Ya tarde recibí ayer su carta del 18 del presente, y después de leer repetidas veces la parte que se refiere al punto grave que sintetiza la lucha libertaria, he quedado completamente convencido de que la Fatalidad se cierne sobre nuestra causa, y que sobre la nueva ideología conque Ud. me la presenta, camina a rápidas jornadas a su Seguro Fracaso. Yo di a esta campaña magnífica, mis mejores fuerzas, y estaba resuelto a ofrendarle mi sangre. Por la guerra de independencia, que Ud. encabeza, no hay sacrificio que no hiciera. Pero veo que ya no estamos de acuerdo en la finalidad de la lucha, que ya no atiende a mis observaciones, de conservarse en el plano único de la soberanía, en su acción contra el pirata, y que pretende ahora buscar medios para cambiar un régimen político interior, empleando para ello la guerra civil "y por este camino no puedo seguirle". Si Ud. persiste en el plan que hoy me ratifica, nos separaremos como dos hermanos que no pudieron entenderse. En mi carta del 18 del actual, que debe estar en sus manos a estas horas, le expresé claramente mi opinión, con vista de la última suya. Yo estoy y estaré con Ud. en cuerpo y alma, en el épico esfuerzo para arrojar al yankee, invasor y conquistador de Nicaragua, "pero nunca para efectuar luchas fratricidas, aunque éstas tuvieran por base las más justas razones". Tenga Ud. la certeza -y no olvide mis palabras- de que el yankee no saldrá jamás de ese país, por resolución del Gobno. del imperialismo del Norte y de los gobiernos traidores de Nicaragua. Sólo puede salir a balazos, por la perseverancia sobrehumana de Sandino, y esta empresa de titanes fue la que Dios le encomendó. Y no otra. Planear proyectos de orden regional, con la base fantástica de la salida de los piratas, es construir castillos en el aire y empequeñecer su epopeya legendaria. Su nombre es bendecido y admirado en todos los ámbitos del mundo, porque sostiene una guerra semejante a la de Bolívar y Washington; porque siendo el brillante paladín de la libertad, es símbolo de la Raza... Pero veo que me equivoqué lamentablemente al pensar que Ud. me atendería; que nada conseguiré con escribirle sobre esto, páginas y páginas. Ud. tiene tomada su resolución y mi voz será inútil. Su MAESTRO, como Ud. me llama, no tiene ya influencia alguna sobre su alma. Le ruego, únicamente, que me envíe la forma en que daré a conocer a la América mi separación de Ud., pues yo no me perdonaría nunca, que en mi explicación hubiese una sola palabra que no le fuera grata. Estaba resuelto a no salir del país, mientras le fuera a Ud. útil; pero comprendo que de nada le servirá mi presencia aquí, y que más bien soy un obstáculo para sus planes. Un intenso saludo para la Legión Sagrada Patria y Libertad FROYLAN TURCIOS |