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| FINES DEL EJERCITO
DEFENSOR DE LA SOBERANÍA NACIONAL DE NICARAGUA (1 de agosto de 1928) A los nicaragüenses de honor y de dignidad para que conozcan cuál es el fin que persigue el EJERCITO DEFENSOR DE LA SOBERANÍA NACIONAL DE NICARAGUA, y sepan combatir las mentiras y amenazas que divulgan los piratas y los renegados nicaragüenses. Las operaciones militares de nuestro ejército tienen como objeto inmediato y urgente hostilizar en estos momentos a los renegados nicaragüenses y a los piratas, para que no realicen las farsantes elecciones presidenciales e impedir que nuestros compatriotas acepten las garantías que los traidores y los filibusteros les ofrecen. De la hostilización al enemigo depende nuestro triunfo en gran parte, porque mientras nuestro Ejército exista, los invasores se verán obligados a cualquiera de estas dos salidas: -o imponer a Moncada, o imponer a un caudillo conservador. Pueden imponer a Moncada porque él es el traidor del Partido Liberal que los piratas necesitaban para apoderarse definitivamente de nuestra Soberanía, puesto que Moncada es actualmente tan vendepatria como cualquier conservador. Pueden imponer a un caudillo conservador, porque es el partido conservador el que les vendió en tres millones de dólares la Nación por medio del Tratado Chamorro-Bryan que autoriza a los piratas para abrir un Canal Interoceánico por el Río San Juan y el Istmo de Rivas, facultándoles también para establecer una Base Naval en el Golfo de Fonseca y permitiéndoles que fuerzas armadas de la marinería norteamericana transiten en nuestro territorio como los mismos nicaragüenses. Si es Moncada el impuesto, los hombres honrados que hemos permanecido fieles a los principios del Partido Liberal, debemos combatirlo hasta derribarlo del Poder porque traicionó a nuestro Partido entrando en pactos secretos con los invasores. Si es un conservador al que impongan, será nuestro deber luchar contra él por las mismas razones con que nos levantamos en armas contra el partido vendepatria encabezado por Chamorro y Díaz a raíz del LOMAZO en Managua, el 24 de octubre de 1926. Al imponer a Moncada, los conservadores se levantarán contra él; y al imponer a un caudillo conservador, los moncadistas no quedarán contentos y se levantarán a ,su vez. De esa lucha entre conservadores y moncadistas sacaremos gran partido nosotros, puesto que será entonces la hora de proclamar y establecer el Gobierno Nacional, que deberá ser presidido por un hombre honrado y patriota que no sea caudillo y que nunca haya figurado como político de oficio. Solamente un hombre de esas condiciones podrá salvar a Nicaragua de las garras del imperialismo de las "bestias rubias", y esto es fácil de comprenderlo puesto que todo gobierno impuesto por un poder extraño, velará por los intereses del Poder que lo impuso y nunca por los intereses colectivos de los hijos del país, esto harían Moncada o un caudillo conservador impuesto por los asesinos yanquis. Por otra parte, la burguesía que los renegados nicaragüenses y los piratas tienen de que nuestros compatriotas se presenten a aceptar garantías antes del 10 de septiembre, es demostración de que están corridos ante la actitud de nuestro Ejército, pues ya ven que las elecciones presidenciales no se verificarán pacíficamente como lo habían prometido al mundo entero y tendrán que aceptar lo que nuestro Ejército ha sostenido y sostendrá, que es el establecimiento del Gobierno Nacional en la forma que dejamos indicada, porque si los piratas se llegan a convencer de su impotencia para desarmarnos por la fuerza como lo han prometido, pueden maliciosamente "rajarse" por el Gobierno Nacional para poder entrar en arreglos con nosotros, ya que han comprendido que ni con ellos ni con Adolfo Díaz podríamos entrar en pláticas por motivos justificados, y solamente ante ese Gobierno Nacional electo por todos los nicaragüenses depondremos las armas. Con los razonamientos expuestos queda definida nuestra actitud en los momentos en que el imperialismo yanki juega sus últimas cartas para mantenernos en perpetua esclavitud, y nuestro Ejército espera que todos los nicaragüenses que amen a su Patria permanecerán firmes ante las amenazas de los asesinos piratas y de los renegados nicaragüenses hasta hacer verdaderamente Libre, Soberana e Independiente nuestra Nación. El Chipotón, Nicaragua, C. A., agosto lo. de 1928. PATRIA Y LIBERTAD (f) Augusto César Sandino |