AUGUSTO SANDINO, HÉROE DE HISPANOAMÉRICA - MAX GRILLO
(2 de junio de 1928)


Sobre el muro de roca, un retrato, el de Bolívar. "Yo soy hijo de Bolívar", dijo Sandino a su visitante, y agregó: "Si yo comandara dos mil hombres así como estos muchachos que me rodean, arrojaría de Nicaragua a un ejército de diez mil marinos. Estos no saben combatir. Se embriagan, carecen de iniciativa. En mi campamento nadie bebe alcohol; sólo agua pura beben mis hombres, pero de ciertos pozos y fuentes, porque me he visto obligado a convertir en impotables la mayor parte de esas aguas, como justa represalia contra los gases asfixiantes que emplean los norteamericanos.
Yo acepto la guerra tal como la quieren los invasores de mi patria. Ellos son demasiados fuertes y poderosos... Yo un débil soldado. ¡Dios dirá la última palabra! Se que me llaman en Washington bandido; pero Sandino y sus hombres nunca violarán mujeres, ni mutilarán los cadáveres de sus enemigos. Vea usted estas fotografías. Regrese a su país y cuente lo que ha visto; vaya a Europa y diga en París que el bandido de Sandino no deshonra sus pequeñas victorias. Tengo prisioneros, entre ellos un oficial de alta graduación, por cuyo rescate me han ofrecido cinco mil dólares. También me han ofrecido cincuenta mil porque haga la paz, como si el que severamente acepta la muerte pudiera pensar en el oro de los enemigos de su patria. Me cotizan como a cualquier Díaz.
-Y ¿cuáles son los límites de su República de Nueva Segovia?
-inquirió su amigo.
-Mi patria, aquello porque lucho, tiene por fronteras la América española. Al empezar mi campaña pensé sólo en Nicaragua; luego, en medio del peligro, y cuando ya me di cuenta de que la sangre de los invasores había mojado el suelo de mi país, acrecentóse mi ambición. Pensé en la República Centroamericana cuyo escudo ha dibujado uno de mis compañeros. Vea usted: un brazo extendido que levanta cinco montañas y sobre el más alto pico, un quetzal. Sabe usted que el quetzal es el ave de la libertad porque muere veinticuatro horas después de haberla perdido.
-He organizado -continuó diciendo Sandino-un Gobierno en la comarca que dominan mis fuerzas. Con los materiales telefónicos que he tomado a los marinos yanquis he establecido una red de comunicaciones entre diversos puntos. Con el oro de las minas de la región he acuñado monedas. Diga usted a Hispanoamérica que mientras Sandino aliente, la independencia de Centro América tendrá un defensor. Jamás traicionaré mi causa. Por esto me llamo hijo de Bolívar...