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Negociante
honesto -Armando Ñurinda R.- END August 9-2002 |
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En la ancestral Iglesia de Niquinohomo, los domingos celebraban la misa ofrendada a la Madre de Dios. Transcurría el mes de Mayo y ya habían caído las lluvias. Después de los ritos, ofrendas y bendiciones del párroco, los feligreses con algunos vecinos se reunían en el atrio; el sitio les servía para intercambiar opiniones, o «la chismería pueblerina», comentó Nicolás Arrieta. Aquella gente trataba asuntos de comercio y temas generales. Era normal ver cabalgaduras y vehículos de tracción animal en el entorno del templo, lo mismo que se desplazaran por las calles sin pavimento. Con las lluvias de Mayo habían florecido los malinches, sacuanjoches, espadillos y otras plantas que mezclaban sus aromas, con el olor a tierra húmeda, era el invierno en Junio y Niquinohomo lucía su belleza natural. Los domingos después de la misa, Augusto Nicolás Calderón, hijo de doña Margarita Calderón y Gregorio Sandino López, se juntaba a su novia María Soledad Sandino Benavides, quienes como otros feligreses se quedaban charlando en el local del atrio. Transcurriendo el año 1907, Augusto Nicolás trabajaba en la «Hacienda 11 de Julio», propiedad de don Policarpo Tapia Baltodano, desempeñando ocupaciones de «concierto», lo que equivalía a ordeñador, encerrador de ganado y oficios afines. Ya para 1910 el joven AUGUSTO residía en la casa de su padre, dedicándose al cultivo y compraventa de ganado y granos, actividad que facilitaba manejo de dinero y buenas relaciones, con comerciantes y personas de respeto de otras ciudades y Niquinohomo, entre esas el padre de María Soledad, quien admiraba al muchacho. En uno de los primeros días de Junio 1921, AUGUSTO y María Soledad conversaban; en el atrio se reunieron otras personas, entre ellas Dagoberto Rivas Pérez, hijo de don Santos Rivas Alemán, personaje de figuración política conservadora y con economía definida, ya que pertenecía al círculo de hacendados locales. Dagoberto ofreció a AUGUSTO unas fanegas de frijoles que había manifestado en el ferrocarril, para venderlas en Managua. «Rivas pretextó inconvenientes para viajar a la capital», le relató el General Sandino al Dr. Nicolás Arrieta Sánchez, en Niquinohomo, posiblemente el 18/19 d Febrero 1934. Tratándose de un negocio en el que Dagoberto Rivas «aseguró ser los frijoles de primera calidad», AUGUSTO, confiado, compró en el precio ofertado, recibió endosado el manifiesto y con ese comprobante retiró el embarque de frijoles en la estación del Ferrocarril en Managua. Trasladando al mercado su producto, pretendió venderlo «como de primera» a un comerciante, quien constató que los frijoles estaban picados de gorgojo. AUGUSTO «llamó por teléfono inmediatamente a Dagoberto Rivas Pérez, reclamándole su mal proceder y demandando el arreglo, a su regreso» a Niquinohomo. Fue el sábado 18 de Junio. Fue el domingo 19 de Junio 1921, en que sucedió un hecho que influyó en la vida del joven AUGUSTO C. SANDINO. Como en anteriores oficios religiosos, Augusto y María Soledad se juntaron en la Iglesia. Después de la misa se quedaron charlando en el atrio; atinó a pasar y se acercó a saludar a la pareja, el comerciante Dagoberto Rivas Pérez. AUGUSTO aprovechó para reclamarle lo del engaño en el negocio de los frijoles picados de gorgojo. «Discutieron acaloradamente», afirma el Dr. Nicolás Arrieta Sánchez. Al respecto el Corresponsal del Diario LA NOTICIA, informó así: «Después de ignorada discusión (entre Dagoberto y Augusto), Rivas Pérez dio una «bofetada», o trompada, al joven Augusto Sandino y este último hizo uso de su revólver y disparó sobre su agresor...» El Dr. Nicolás Arrieta testimonió: «AUGUSTO le disparó un balazo (a Dagoberto), hiriéndole en una pierna». En su crónica breve del suceso, el Corresponsal de LA NOTICIA detalló: «...estos jóvenes (Augusto y Dagoberto), son de consideración, advirtiendo que SANDINO ha observado buena conducta y es comerciante honrado y de buenos modales». También el «...herido dijo, él ofendió primeramente a Sandino, lo que dio margen al suceso ocurrido». (El Nuevo Diario, 21/06/2002). Con reconocida autoría del Profesor Sofonías Salvatierra, destacó en «EL VERDADERO SANDINO o El calvario de las Segovias» (atribuido a Anastasio Somoza García), lo siguiente: Que María Benavides, madre de María Soledad, le obsequió el caballo para que se fuera de Niquinohomo; que AUGUSTO se marchó para San Juan de Catarina, después pasó a Las Flores o La Curva y allí abordó el tren que lo trasladó a Managua. En la capital posiblemente organizó su viaje a Honduras. Posteriormente fue a El Salvador, Guatemala, México y Estados Unidos. El Dr. Nicolás Arrieta S., escribió: «...aquel día... después de castigar la mala fe (de Dagoberto Rivas), puso pie a tierra y aun frontera de por medio porque estaba seguro de que el cacique político ordenaría perseguirle...» La mayoría del pueblo sabe que después de su ausencia y estar fuera de Nicaragua, en 1926 AUGUSTO C. SANDINO apareció en las filas de la Revolución Constitucionalista. En asuntos de negocio y negociantes, el General Augusto C. Sandino en su desempeño de patriota, topó con otras alternativas, trampas y traidores. El 4 de Mayo 1927 el General José María Moncada «El Canelo» negoció la «pacificación de Nicaragua», con los interventores yanquis; disintiendo el General Sandino fue al Norte, a las Segovias, a combatir contra los pactistas y sus intenciones. Una vez retiradas de Nicaragua las fuerzas de ocupación yanqui, el General Augusto C. Sandino accedió negociar la solución de los problemas patrios y la paz. Tras varias rondas celebradas en la presidencial de Tiscapa, confiado en los negociantes, no dudó en firmar y abrasarse con los negociadores. El General Augusto C. Sandino confió que lo negociado era un negocio honesto. Sandino era un negociante honrado. Ya sabemos que lo traicionaron, lo engañaron y lo asesinaron por orden de Anastasio Somoza García, en contubernio con representantes de Estados Unidos. María Soledad, la novia que se había quedado sola allá en Niquinohomo, debió derramar lágrimas abundantes por su amado AUGUSTO, de quien le vieron estrechando una fotografía del Héroe inmortal. Quizá muchas veces frecuentó el atrio, la Iglesia, recordando a su AUGUSTO y así en aquel mar de penas la venció el tiempo. Un día de 1986, en la Redacción de EL NUEVO DIARIO pude admirar una fotografía de la agraciada MARIA SOLEDAD, testimonio que con celo extremado guardaba en su billetera el periodista Miguel Angel Borgen «MABO» como Sandino, también oriundo de Niquinohomo. Fuentes: El Nuevo Diario, 21/06/2002, reproduciendo un trabajo publicado el 19 de Junio 1991 y que firmó MARIO JOSE BORGE CASTILLO. Nota del Corresponsal de LA NOTICIA del viernes 24 de Junio 1921. ESTAMPA HISTORICA, de Dr. Nicolás Arrieta Sánchez, 1971. «EL VERDADERO SANDINO o El Calvario de las Segovias».
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