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| Patrimonio
Somoza creció al amparo de la dinastía "La presidencia le dio a Somoza (García) más que poder y prestigio. Durante sus tres primeros años en el cargo (1937-940), acumuló una fortuna que se calcula entre tres y cuatro millones de dólares, cifra a la cual ni siquiera se había acercado ningún presidente anterior de Nicaragua", escribió Richard Millet EDUARDO MARENCO En 1929, la familia Somoza, originalmente era propietaria de cuatro fincas que totalizaban 368 manzanas y un patrimonio de 2,000 córdobas. Pero, desde que el general de división Anastasio Somoza García se convirtió en el primer Jefe Director de la Guardia Nacional (1932) y luego en Presidente de Nicaragua (1937), el patrimonio familiar aumentó a por lo menos 5.3 millones de córdobas de la época, a través de un metódico enriquecimiento ilícito desde el poder, confirma una investigación de LA PRENSA. A finales de los setenta, poco antes de ser destronado del poder, Anastasio Somoza Debayle sería dueño de un fabuloso patrimonio que incluía una lista de 40 compañías rentables, al menos 342 propiedades heredades de sus padres, más acciones en en bancos, patrimonio que es calculado extraoficialmente en al menos 250 millones de dólares. Anastasio Somoza García, precursor de la dinastía, no siempre fue el hombre más rico del país, pues antes de enriquecerse desde el poder, tuvo que pagar en abonos una deuda de 500 córdobas al doctor Salvador Solano, de Granada, a las once de la mañana del 10 de octubre de 1934, poco después de ordenar el asesinato del general Sandino y ya siendo Jefe Director de la Guardia Nacional. LA PRENSA reconstruyó los pasos de este enriquecimiento voraz, tomando como fuentes documentales las escrituras de constitución de las diversas sociedades anónimas de la familia Somoza, los testamentos familiares y la Oficina de Control que el propio dictador llevaba sobre su patrimonio, según consta en el archivo del Instituto de Historia de Nicaragua de la Universidad Centroamericana, UCA. UN TESTAMENTO MODESTO A las diez de la mañana del 17 de junio de 1929, en la hacienda cafetalera El Porvenir, en San Marcos, el notario público y abogado Modesto Salmerón, preparó la escritura de lo que sería una histórica Sociedad Anónima: La constitución de la Sociedad Somoza. Comparecieron doña Julia García, viuda de Somoza, doña Josefina Somoza, doña Amalia Somoza de Reyes y Anastasio Somoza García, perito mercantil, casado y del domicilio de Managua. Para entonces, el general Augusto C. Sandino libraba una guerra en Las Segovias nicaragüenses contra la presencia de las tropas militares estadounidenses en Nicaragua. Tres años después, en 1932, Somoza García sería nombrado el Jefe Director Adjunto de la Guardia Nacional instalada por los marines. Aquella mañana del 17 de junio de 1929, doña Julia García enumeró los bienes de la familia: Finca El Llano (Santa Julia), ubicada en San Marcos con una extensión de 40 manzanas y un valor de 500 córdobas; finca El Porvenir, de 115 manzanas, ubicada en San Marcos. El Porvenir tenía cultivados 100,000 cafetos cosecheros en buen estado y la finca incluía nueve manzanas de potreros y zacate de guinea. También incluía dos casas de horcones forradas con tablas, techos de tejas de zinc, una para habitación y otra para cocina y operarios, un baño, excusado, caballeriza y una pila de calicanto para recoger agua. El Porvenir estaba valorada en un mil córdobas. La tercer propiedad en poder de la familia Somoza era La Pita, de 121 manzanas, completamente cercada con alambre de púas al igual que el resto, cultivada con 10 manzanas de zacate, con un valor total de 200 córdobas. La cuarta y última propiedad era El Bosque, ubicada en Jinotepe, la cual comprendía 92 manzanas y dos décimas de otra, incluyendo cuarenta manzanas de potrero, con tres hornos de piedra para quemar cal, árboles frutales, platanales y una mina de piedra caliza. La propiedad estaba valorada en 300 córdobas. ENRIQUECIMIENTO ACELERADO De manera que el total de bienes de la familia Somoza estaba valorado en 2,000 córdobas de la época. Todas le pertenecían a doña Julia García "por su carácter de cónyuge sobreviviente del señor Somoza", como se hacía constar en el testamento del fallecido, de las dos y cuarenta y cinco de la tarde del 20 de febrero de 1925, documentos a los que tuvo acceso LA PRENSA. El testamento de don Anastasio Somoza Reyes, inscrito en el Tomo décimo, folio 222, asiento 405 del Libro de Personas del Registro Público de Carazo, hereda estas propiedades a cada uno de sus hijos: Josefina, Anastasio y Amalia, a quienes dona gratuitamente una quinta parte del patrimonio original, conservando una cuarta parte para su cónyuge y la última quinta parte, la cede a favor de Anastasio Somoza en pago de 8,000 córdobas que le adeuda éste a don Julio Somoza. También les impone la obligación de pagar un crédito hipotecario al doctor José Ignacio González, sobre la finca El Porvenir, lo mismo que al menor Luis Anastasio Somoza Debayle, la cantidad de 1,000 córdobas, que el fallecido le adeudaba a su propio nieto. Leído el testamento y distribuidos los bienes, conforman la sociedad anónima "Somoza y Compañía", con duración de diez años, con el objetivo de "la explotación de los inmuebles descritos, pudiendo dedicarse también a la compra venta de bienes raíces y otros negocios que convengan a los intereses de la misma sociedad". Fue nombrado gerente general generalísimo, Anastasio Somoza García. TIEMPO DESPUES... Once años después, comparecieron a la misma Hacienda El Porvenir, a las tres de la tarde del 28 de agosto de 1940, doña Julia García y su hijo Anastasio Somoza García, para disolver la sociedad y traspasarle todos los bienes a este último. Sus hermanas, Josefina y Amalia, ya le habían vendido las dos quintas partes de lo heredado y su mamá se dispuso a hacer lo mismo, media hora después. A juicio de doña Julia García, su hijo había desempeñado el papel de gerente de la sociedad "con toda exactitud y que en esa virtud le aprueba las cuentas, el ejercicio del mandato y todos los actos", extendiéndole un finiquito. Al traspasarle todos los bienes, Somoza le confiere a su mamá el derecho de habitar toda la vida la hacienda El Porvenir y tomar de la misma finca lo que crea necesario y él se hace cargo por las pérdidas ocasionadas por el incendio en el beneficio de café estimado en 180,000 córdobas. El capital final de la sociedad fue de 2,600 córdobas, según consta en su escritura de disolución, de 1940. Richard Millet, graduado con honores en Harvard y profesor de historia de la Universidad de Illinois, escribió en su libro "Guardianes de la Dinastía", que "la presidencia le dio a Somoza más que poder y prestigio. Durante sus tres primeros años en el cargo (1937-1940), acumuló una fortuna que se calcula entre tres y cuatro millones de dólares, cifra a la cual ni siquiera se había acercado ningún presidente anterior de Nicaragua". "Incluso, había tomado US$185,000 dólares para "gastos" durante sus visita a Estados Unidos", señaló Millet, después de una investigación. "Somoza se había enriquecido de diversas maneras. Exigía un tributo de un centavo y medio por libra de ganado exportado. Obligaba a diversas industrias en ramas como la minería y los textiles, a pagar contribuciones. Todos los empleados estatales debían aportar un cinco por ciento de sus salarios al Partido Liberal", señaló Millet. Apuntó que "el general Somoza giró entonces sobre estos recursos financieros, como si se tratara de una cuenta bancaria personal. Buena parte de esta nueva riqueza fue invertida en adquirir propiedades en Nicaragua". "El general casi nunca 'robó' tierras, sino que prefería 'comprárselas' al propietario legal. El dictador se acercaba simplemente a una casa y ofrecía al dueño un precio, generalmente cerca de la mitad del valor real, por su tierra", agregó Millet. El investigador documentó con informes de la Embajada de Estados Unidos, que "con frecuencia el dueño aceptaba la oferta, ya que consideraba prudente evitar un enfrentamiento, o incluso, la ofrecía como regalo a Somoza, con la esperanza de obtener alguna ventaja política a cambio. Cualquier dueño que no quisiera vender se encontraba enfrentado a una campaña de hostigamiento, aumento de impuestos y medidas similares hasta que finalmente cedía". "El general también acaparó tierras vírgenes y seguidamente hacía que el gobierno construyera un camino hasta las mismas o construyera un nuevo muelle cerca de ellas. Mediante este tipo de técnica, pronto se convirtió en el hombre más rico de la historia nicaragüense", señaló Millet. EL TESTAMENTO DE SOMOZA GARCIA Entre los cuantiosos bienes figuran las haciendas más conocidas: La Roosevelt, Alemania, El Retiro, La Fundadora -estas últimas tres robadas manu militari al alemán Julio Bahlke-, y la Isla Momotombito. Estas formaban parte del testamento de Somoza García y de lo que heredó a sus descendientes. El siete de marzo de 1957, los cuatro herederos de Somoza García -asesinado por el poeta Rigoberto López Pérez el año anterior- se reunieron para constituir cuatro sociedades anónimas diferentes, para administrar los bienes heredados. Eran los herederos doña Salvadora Debayle de Somoza, viuda; sus hijos Lilliam Somoza Debayle de Sevilla Sacasa; Luis Somoza Debayle y el general Anastasio Somoza Debayle. Constituyeron la sociedad "Compañía Agropecuaria Santa Julia", con un capital inicial de 1.6 millones de córdobas, sobre todo para administrar las fincas cafetaleras Alemania (400,000 cafetos y 600 hectáreas), La Flor (60,000 cafetos), la finca de potreros El Guapinolar (1,200 hectáreas) y la finca cafetalera "Palmira" (43,000 cafetos). De igual manera constituyeron la Sociedad Anónima "Agropecuaria Ometepe", con un capital inicial de 1.6 millones de córdobas, para administrar fincas ubicadas en la Isla de Ometepe que sumaban alrededor de 4,000 manzanas y 1,000 hectáreas. Prácticamente eran dueños del Volcán Maderas. Conformaron asimismo, la sociedad anónima "Compañía Pecuaria El Tamarindo", con un capital inicial de medio millón de córdobas, para administrar varias haciendas ganaderas. Finalmente, conformaron la Agropecuaria "El Porvenir", con un capital inicial de 1.6 millones de córdobas para administrar fincas cafetaleras ubicadas en San Marcos, Jinotepe y Santa Teresa. EL TERREMOTO LOS ENRIQUECIO Con el advenimiento del terrremoto de 1972, el dictador Anastasio Somoza Debayle enriqueció a su familia aún mucho más. Millet aseguró que "el soborno era algo corriente en Nicaragua, pero Somoza lo refinó y sistematizó en el terremoto". "A medida que avanzó el trabajo de reconstrucción, los Somoza y oficiales de alto rango encontraron cada vez más maneras de utilizar el desastre como medio de aumentar su propia riqueza. Los sobornos por proteger propiedades dañadas, por nuevos permisos de construcción, por licencias de importación, o incluso alimentos, la distribución de los cuales era monopolio del gobierno; todas eran posibilidades lucrativas", señaló Millet. En su libro Nicaragua traicionada, Somoza acepta que producto del terremoto hizo construir carreteras que iban a sus propiedades. "Es verdad que una parte de esa carretera (que mencionó el articulista Jack Anderson) pasaba a través de propiedades de los Somoza, que había sido adquirida por la familia veinte años o más antes del terremoto. Pero la mayor parte de la vía iba a pasar por tierras de otros propietarios", argumentó el dictador. Presencia en todos los rubros económicos El dictador Anastasio Somoza Debayle era dueño de al menos 40 empresas diferentes, de acuerdo a la "Lista de Compañías pertenecientes al general Anastasio Somoza Debayle, con sus respectivos gerentes generales, vice gerentes, contadores, direcciones y teléfonos de casa de cada uno", a la cual tuvo acceso LA PRENSA. Tenía tal control sobre sus administradores que a mano conocía todos los teléfonos posibles donde localizarlos al instante. Esta lista fue preparada por la Oficina de Supervigilancia y Control del general Somoza Debyle, cuyo teléfono en la vieja Managua era el 2-6047. Según el listado oficial, Somoza era dueño de: DISMOTOR S.A., Editorial Novedades, AISLITE Y ESINCA, S.A. (fábrica de aluminio), Marítima Mundial-Ferry, Marítima Mundial-Pesca, NICALIT S.A., Oleoductos Nicaraguenses; Morillo y Anexos, S.A.; Central de Ingenios y Anexos; Estación Equis; Televisión de Nicaragua, Comercial F.A. Mendieta. Asimismo, Fábricas de hilos y tejidos El Porvenir; Plasmaférisis S.A. -la cual traficaba con la sangre de los miserables-; LANICA S.A.; Salinas Nicaragüenses; NICARAGUA CIGARS S.A.; COMCABESNIC. S.A.; La Hielera; URDESA; Compañía Nacional Productora de Cemento, Mayco S.A.; Compañías Pecuarias, MAMENIC Line S.A. y AMARNIC S.A. Igualmente, era dueño de Compañías Agropecuarias; del matatero Carnic; Pesqueros anticorrosivos; PESCANICA; PROSISA; CASA NICA y BIONICA. La oficina que coordinaba sus compañías era dirigida por E.S. Dudkiewicz, cuyo asistente era Byron García Figueroa; su contralor, Capitán Alan Vestev y el coronel Carlos Reyes y Ruiz era el Fiscal General. Somoza Debayle también era dueño de Joyería Dreher; Concreto Premezclado S.A.; FISH MEAL Company; Modnetics of Nicaragua; Pescanica S.A., INTUCASA, entre otras. Además, Somoza se había involucrado en el negocio de exportación de ganado con destino a Costa Rica, valiéndose de su amistad con importantes políticos costarricenses. Estas relaciones le permitían burlar medidas proteccionistas aplicadas por el gobierno de ese país a la importación de ganado en pie. Para ello, compró grandes cantidades de tierras en Chontales, las cuales dedicó para la crianza de ganado, ya que adquirió lotes para novillos de engorde. También tuvo intereses económicos en la minería. Según el corresponsal de la Revista Time en Nicaragua durante la época, William Krehm, "la explotación de minas de oro, la industria exportadora más importante en Nicaragua, es la segunda fuente de ingresos para Somoza". "Aparte del impuesto legal de 17 dólares por kilo, las compañías mineras entregan dos contribuciones adicionales a Tacho, cuyo total suma aproximadamente el 2.25 por ciento de su producción", señaló Krhem. |
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