El asesinato del General Sandino
marca el inicio de la dictadura somocista

A. Somoza García, el asesino de Sandino con sus dos hijos. Los tres fueron dictadores nicaragüenses
 EL COMIENZO DE LA DICTADURA
Somoza llega a Jefe Director de la G.N. después de haber sido intérprete en la Legación Americana del Mayor L. Miller y ganado las simpatías del condescendiente Ministro Hanna, que escuchó atentamente las recomendaciones de su esposa, la cual dispensaba una especial amistad al entonces joven Somoza. En el gobierno de Moncada fue Secretario de la Comandancia General, Ministro de la Guerra, Ministro Plenipotenciario ante el gobierno de Costa Rica, Sub-secretario de Relaciones Exteriores. El 14 de noviembre de 1932 es nombrado Jefe Director Auxiliar de la G.N. y el 1 de Enero recibe la Jefatura de la misma sustituyendo al General yanki Calvin B. Mattews. Ese mismo día asumía la presidencia de la República su tío político Dr. Juan Bautista Sacasa.
Ya para entonces Somoza había iniciado las bases de su caudillismo. Logró que, a pesar de que por ley los miembros de la G.N. estuvieran impedidos de pertenecer a partidos políticos, se hiciera excepción del Jefe Director. Esto le permitió gobernar hasta 1956 a través del partido liberal, aunque por razones formales de disposiciones constitucionales haya tenido que recurrir por brevísimos periodos a presidentes sumisos a su voluntad.
El Presidente Sacasa estaba entendido de la fuerza de Somoza y dispuesto a gobernar con su apoyo. El asesinato de Sandino fue lo que cambió el rumbo de las relaciones entre Sacasa y Somoza. Ante el cuestionamiento de la población sobre la participación o por lo menos tolerancia de Sacasa en esa muerte, éste tuvo que pronunciarse condenando el hecho. Así se iniciaron las diferencias con Somoza que al final terminaron con la renuncia de Sacasa. Las dificultades que le presentó Sacasa al mando de Somoza, llevaron a éste a iniciar una campaña electoral con el apoyo de la Guardia para asumir directamente la presidencia a pesar de los impedimentos constitucionales.
Se incluyen en este número varios documentos que pueden contribuir a conocer algunos acontecimientos del inicio de la dinastía.

"Manifiesto del Presidente de la República alPueblo Nicaragüense
En la noche del 21 de los corrientes, un grupo de militares en actual servicio en esta capital, contrariando mis órdenes expresas sobre completas garantías ofrecidas al Gral. Augusto C. Sandino, aprehendió a éste, a sus dos ayudantes Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor, junto con el Señor Ministro de Agricultura Don Sofonías Salvatierra y don Gregorio Sandino, padre del General, que iban en un automóvil. Poco tiempo después, el mismo grupo de militares de la Guardia Nacional, ultimó al General Sandino y a sus dos ayudantes Estrada y Umanzor, e igualmente fue muerto el señor Sócrates Sandino, al querer efectuar su captura en casa del Sr. Ministro Salvatierra.
Repruebo enérgicamente, a la faz de la Nación, tan injustificable crimen, que sólo ha podido cometerse en mi Gobierno a causa del funcionamiento defectuoso de la Guardia Nacional; y me esforzaré con firmeza por que se esclarezcan los hechos a la luz de una rigurosa investigación, y sean debidamente castigados sus autores, por el honor del Ejército nicaragüense , en el cual va entrañado el honor nacional.
Confío en que contaré para este fin, y para el mantenimiento del orden público, con la obediencia decidida de mis subalternos militares y civiles y con la cooperación de todos mis conciudadanos.
Casa Presidencial, Managua, D.N. 23 de Febrero de 1934.
Juan B. Sacasa"

 
"Declaración del General Somoza, Jefe Director
de la Guardia Nacional de Nicaragua(1)
Ante los rumores tendenciosos que circulan, poniendo en tela de duda la lealtad del Ejército al Gobierno Constitucional del Excmo. Sr. Presidente Dr. Juan B. Sacasa, con motivo de los deplorables acontecimientos ocurridos la noche del 21 del corriente, debo declarar con énfasis, en mi nombre y en el de todo el Ejército, que la Guardia Nacional, unánimemente mantiene inquebrantable y afirma su adhesión sincera al Jefe Supremo de la Nación, el Excmo. Sr. Presidente Dr. Sacasa, y a su inalterable devoción a las instituciones y al orden de la República, que en todos momentos defenderá y garantizará con absoluta lealtad.
Al mismo tiempo debo declarar que se está siguiendo una investigación, en cumplimiento de las órdenes inmediatas del Sr. Presidente, y que al ser establecidas las verdaderas responsabilidades, se procederá con la energía que el caso requiere; pero, desde ahora, al lamentar esos sucesos y aunque los antecedentes formales y la hombría de bien de nuestro caballeroso gobernante lo alejan de la más ligera sospecha de responsabilidad, he de dejar constancia ante la Nación que nuestro Gobernante ha sido absolutamente ajeno a ellos.
El pueblo nicaragüense debe estar seguro de que el Ejército bajo ningún concepto faltará al juramento de fidelidad que tiene al eximio mandatario Dr. Sacasa y que prestará siempre obediencia a sus órdenes.
A. Somoza
Mayor General, Jefe Director G.N."

En "El Centroamericano" de León, con fecha 27 de febrero, dirigido por el General Gustavo Abaunza, Jefe del estado Mayor de la G.N. y participante en el asesinato de Sandino y su acompañantes, se publicó una crónica, de la que extractamos una parte y que decía:
 
Sigue la farsa

La visita de los Jefes y Altos Oficiales de laG.N. al Sr. Presidente Sacasa fueun Acto Emocionante
Anteayer a las 11 del día se presentaron en el Palacio Presidencial previa audiencia concedida, los jefes, la alta oficialidad y los oficiales subalternos de la Guardia Nacional, como en número de 40, que en solemne manifestación ante el excmo. Sr. Presidente de la República a protestarle su absoluta lealtad, su incondicional y sincera adhesión al Primer Magistrado, su respeto a la Constitución, a la Ley y a las instituciones del país. Fue un acto verdaderamente conmovedor el momento en que aquel numeroso grupo de militares que representa la fuerza efectiva de la República, alzaban las manos y juraban ante el más alto funcionario civil, su obediencia y respeto.
El Gral. Somoza y el Gral. Gustavo Abaunza, en nombre de los Jefes y oficiales presentes y de todos los miembros de la Guardia Nacional, pronunciaron sentidas alocuciones ante el Sr. Presidente, reiterando y confirmándole la incondicional adhesión y lealtad del Ejército al Jefe del Ejecutivo.
En declaraciones publicadas en la "Nueva Prensa" del 27 de marzo de 1934, Somoza, entre otras cosas, dice: " No sé de nadie que intente alterar el orden; ignoro si existen elementos que pretendan oscurecer el buen nombre de la Guardia nacional y atentar contra el prestigio del ejército disciplinado, en ideas de honor y de lealtad; tengo la más absoluta seguridad de que la Guardia llena sus funciones públicas con vigor de organismo íntegro; me he esforzado, con elementos heterogéneos que antes obedecieron a ideales políticos partidistas, por hacer del ejército un cuerpo apolítico, con la obligación máxima de sostener el imperio de la Constitución, aun cuando tuviera para ello que poner a prueba su propia vida dentro de su deber de sacrificio; estoy seguro de que la Guardia Nacional, ahora, como en el futuro, sostendría, con honrado criterio, así un Gobierno liberal como un Gobierno Conservador, siempre que representen la voluntad de la democracia ajustada a las leyes que la rigen; por eso es que me siento autorizado para declarar que ningún cuerpo tiene tan grande empeño como el de la Guardia, en asegurar el Gobierno del Señor Presidente Sacasa en su base de autoridad suprema de la República; la Guardia Nacional está en acción de vigilancia permanente y garantiza al país el reinado de una situación tranquila y sin sobresaltos; cualesquiera que intentara desvirtuar la autoridad del ejército, contribuyendo a debilitar la potencia del Gobierno, perecería en sus propósitos porque el cuerpo de la Guardia se mueve con la inteligencia de una sola intención y ninguno de sus miembros deja de ser el componente de un organismo común.
Estamos dispuestos a defender al Presidente Sacasa, a respaldar su autoridad, a obedecer sus órdenes, a ser sostenedores de su Gobierno sobre cualquier circunstancia; estas no son palabras, sencillamente: nuestras declaraciones responden, todos los días, a la finalidad práctica de los hechos; nada ni nadie podrá torcer el criterio del ejército, que espera poder afirmar en el corazón de la opinión pública, su devoción plena a la seguridad del régimen."
 
Conservadores también aprueban amnistía para los asesinos de Sandino

Telégrafos Nacionales de Nicaragua
Depositado en Granada a las 11.40 a.m. del 4 de Septiembre de 1934. Recibido en Casa Presidencial a las 2:18 p.m. del 4 de septiembre de 1934.

Señor Dr. Juan B. Sacasa:
Al partir para Rivas, nos llegan noticias de que el Ejecutivo está considerando la eventualidad de vetar el decreto de amnistía último. Sin que sea nuestro ánimo intervenir en las disposiciones del Ejecutivo y sin el propósito de ejercitar consejos en determinado fin, hemos de declarar a Ud. lealmente, que tuvimos en mira al votar por afirmativa, facilitar a Ud. la tarea definitiva de la pacificación en hechos y conciencia, mediante un perdón que traiga para todos la paz social y para nuestra querida Patria la tranquilidad completa.
Affmos, y atentos servidores.
E. Chamorro, C. Cuadra Pasos, Joaquín Gómez (Líderes de la Representación conservadora en el Congreso Nacional)"
 
Más mentiras y comedias
Estoy orgulloso de ser subalterno del Patriota
Presidente Doctor Sacasa(2)
Dice "El Centroamericano" que en "La Cartuja" el General Somoza pronunció un discurso, durante el cual dijo lo siguiente: "Quiero repetir a mis amigos lo que he manifestado antes. Nadie ni nada me desviará de la línea recta del deber, porque ningún valor ni ventajosa posición es superior a mi honor; porque he sido y sabré continuar siendo subalterno; porque en realidad me siento orgulloso de ser subalterno de un jefe como el doctor Sacasa, alma transparente, corazón magnánimo, gobernante justo, que vela en todo momento por el progreso del país; que sabe tener la energía de sus determinaciones, aunque algunos quieran ignorarlo, pero que lo conocemos los que estamos a su lado.
Los que digan que existen diferencias entre el Presidente de la República y el Jefe Director de la Guardia están en un error o proceden con malicia, porque no hay ninguna diferencia entre el Jefe que ordena y el subalterno que obedece.
El doctor Sacasa sobre todas sus eminentes cualidades, tiene, señores, la virtud más preciada de un Mandatario: el verdadero patriotismo demostrado por sus actos.
Su serenidad, unida a su bondad, su espíritu de buena intención y su indiscutible ecuanimidad, han apartado intrigas y evitado a veces serios inconvenientes.
La suprema ambición de mi vida es contribuir en lo que pueda a mantener la paz, el bienestar de la Nación y enarbolar la bandera de la unión, no sólo de nuestro partido liberal sino de todos los nicaragüenses de buena voluntad, porque sobre las banderas partidistas está el Pabellón Nacional.
Habló después con toda franqueza de la actitud de la Guardia, respecto a los acontecimientos de Sandino, la que procedió sin órdenes, pero de esa falta de órdenes resultó el imponderable bien de la Paz, que es el alma del resurgimiento nacional."
 
Confesión de Somoza sobre el asesinato de Sandino

En el libro publicado por James Saxon "Sailing Soutrh American Skies" editado en 1936 relata lo que le confesó Somoza así: "Bueno, señor, dijo el General Somoza alzando los hombros y extendiendo los brazos, se lo diré a Ud. Ya es tiempo de que el mundo lo sepa. Estas habladurías no hacen bien a nadie. Se lo voy a decir pudiendo usted escribirlo. Sandino en el Norte quemaba, mataba y arrasaba. Mataba nicaragüenses, sus compatriotas, mis compatriotas, cuyas vidas era mi deber proteger. Bajo cualquier ley y en cualquier país merecía la muerte. Pero por razones políticas aquí en Nicaragua no podía ser aprehendido y ejecutado. Por eso es que yo, Jefe Director de la Guardia Nacional, ordené su ejecución. Y por lo cual mis hombres lo capturaron y ejecutaron. Lo hicimos por el bien de Nicaragua."
 
 
(1)Publicada en "La Noticia" de Managua, en el No. 4.497 de 25 de febrero de 1934

(2) Del Diario Latino de Managua del 12 de abril de 1935