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VIGENCIA DE
SANDINO EN LA COSTA CARIBE NICARAGÜENSE
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DOROTEA WILSON
“El hombre que de su patria no exige más que un palmo de
tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo oído,
sino también creído”
Primer manifiesto del General Sandino
1ro. De julio de 1927
Recuerdo cuando, siendo joven, los marinos yanquis deambulaban por las
calles de Puerto Cabezas preparando la invasión a Cuba en 1961.
Las tropas gringas y el gobierno de Nicaragua impulsaron una intensa
campaña anticomunista y distribuyeron pasquines explicando por
qué era necesario y justo usar nuestro territorio para retornar
la democracia a Cuba, esa democracia de burdeles, juegos de casinos
y negros(as) trabajando por centavos en los ingenios azucareros.
Pienso ahora en Sandino, indignado por esa intervención de los
marines de Estados Unidos a Cuba, utilizando territorio nicaragüense
para prepararla, después que él había expulsado
a los invasores de nuestro país hacía varias décadas.
Sandino, ese campesino, pequeño y gran hombre, según se
dice metido a la teosofía, a la masonería, a los rosacruces;
ese hombre, tachado por los apátridas como mesiánico,
decidió emprender una línea de vida que lo llevó
a convertirse en el jefe del “pequeño ejército loco”
que logró expulsar a los invasores yanquis del territorio nacional.
Fue el visionario que soñó con un país, con una
Costa Caribeña integrada (respetuosamente en su diversidad) a
esa nación que todavía luchamos por construir.
Creo que la lucha de Sandino y la del pueblo costeño ha estado
vinculada estrechamente.
Hoy la costa caribe nicaragüense es un territorio abandonado, aislado,
con una población sumida en la pobreza, sin acceso a los servicios
básicos, a merced de clima, sin estructura productiva, con la
mayor fuente de recursos naturales del país sobre los cuales
a los actuales gobernantes sólo les interesa vender, otorgar
en concesión, regalar, arrendar o ceder en administración,
para el desarrollo de nuevos enclaves, zonas donde los extranjeros ponen
sus normas, extraen los recursos, se los llevan y no le dejan un céntimo
a la población. Y, al igual que hoy, esas eran las condiciones
de la costa cuando inició la lucha de Sandino contra el dominio
extranjero en Nicaragua en 1926.UNA MISMA LUCHASandino luchó
contra la intervención de Estados Unidos en Nicaragua y la costa
atlántica era zona geográfica donde las transnacionales
estadounidenses se asentaron para explotar los recursos y desarrollar
una “economía de enclave”, donde la opresión
y discriminación a la población local generó huelgas
de los trabajadores que sacudieron la costa desde 1921 hasta 1932.
En 1931 más del 85% de las inversiones norteamericanas en Nicaragua
se encontraban en la Costa Caribe. Las tres actividades donde más
claramente se desarrolló el sistema de enclave fueron la extracción
de maderas, las plantaciones de banano y la minería.
En esa época la Costa Caribe se convirtió en un auténtico
territorio de frontera con una amplia difusión del juego, la
especulación, aventureros, prostitución y delincuencia.
Esas empresas extranjeras pagaban impuestos insignificantes, no presentaban
libros de contabilidad ni inventarios. El Gobierno carecía de
capacidad de supervisión sobre las actividades extractivas y
la exportación, y, según el informe de un comisionados
especial del gobierno, las empresas sobornaban a los inspectores.
Asumo que Sandino y el pueblo costeño se integraron en una misma
lucha. Desde 1928 Sandino estuvo en varias ocasiones en la costa, tanto
en la región minera como en los pueblos del litoral, en Puerto
Cabezas, Blueffields y Prinzapolka, y entre otros sitios. En 1929 las
fuerzas sandinistas atacaron las instalaciones de las minas La Luz y
Los Ángeles, de propiedad norteamericana y en 1931 la empresa
maderera estadounidense Bragmans Bluff Co. cerró luego de los
ataques sandinistas. En ese mismo año columnas Sandinistas atacaron
y destruyeron las instalaciones de la United Fruit Co. en la Costa.
Todos estos ataques con el apoyo de la población costeña.
Desde 1928 hasta 1933 las fuerzas sandinistas, con la participación
de la población costeña, desarrollaron combates en diversos
puntos de la Costa: Lagoontown, río Wawa, Cabo Gracias a Dios,
Puerto Cabezas, Waspuck, Ciudad Rama, Sacklin en el río Coco,
río Biltingui cerca de Pis Pis, Kisalaya, entre otros sitios.
La población de la costa también sufrió bombardeos
de los aviones yanquis a las posiciones sandinistas en varias ocasiones.
RESPETO Y ADMIRACIÓN POR LOS PUEBLOS
CARIBEÑOS
En el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional tuvo
a indígenas, zambos como le llamaba a los negros(as) y reconoció
en ellos(as) la inteligencia que otros las negaban (y persisten en hacerlo).
En una conversación con el periodista José Román
mandó a traer a unos cuantos de esos colaboradores suyos, y orgullosamente
exclamó: ahí como lo ves, pobres y marginados, son políglotas,
desde su lengua natal, otras de la región e inglés, me
han apoyado mucho con el conocimiento de su medicina ancestral y su
extraordinario sentido de orientación en sus bosques, montañas
y ríos.
Y en sus conversaciones recordaba a sus tropas guiadas y embarcadas
en los silenciosos pipantes de los indios; en muchas ocasiones el ruido
prepotente de los motores de los militares gringos era percibido claramente
por ellos(as), con suficiente tiempo sacaban las canoas, los alimentos
y pertrechos de guerra y los burlaban, burlándose de ellos o
atándoles una certera emboscada. También explicaba los
largos recorridos de estos(as) caribeños(as) para obtener a precios
implacables unas cuantas libras de sal, tan importante para su sobre
vivencia por sus cualidades de conservar la carne producto de sus cacerías.
Sandino no sólo soñó con las cooperativas del norte,
sino que las hizo realidad y en esa expansión cooperativista,
quería fortalecer los lazos de organización comunales
en tierras caribeñas (pretendía organizar cooperativas
agrícolas y de explotación minera). Fue el primero en
pensar en un fondo para el Desarrollo del Caribe.Pero también
su ejercito estuvo formado de una buena cantidad de mujeres, que acompañaban
a sus maridos o padres y luchaban contra el enemigo de diferentes maneras,
incluyendo el combate directo. A este respecto, en uno de sus escritos
señaló: "Los actos de heroísmo de las mujeres
que colaboraron en el ejército, no sólo son muchísimos,
sino que además la mayoría requieren largas historias
para explicar los sacrificios que sufrieron y los peligros que enfrentaron
por amor a la patria y todas, campesinas, maestras de escuelas, enfermeras,
amas de casa y aun señoritas de sociedad, rindieron servicios
sin los cuales nuestra guerra no habría sido posible".
Como la historia de aquellas mujeres de Puerto Cabezas que, en la navidad
de 1926, alumbradas con teas de ocote, fueron las que bucearon para
sacar rifles y municiones del estuario, lo que duró hasta el
amanecer. Ellas no vacilaron en dignificarse una vez más, exponiéndose
a la muerte para entregar esas armas que tanto necesitaba.
EL FRENTE SANDINISTA EN LA COSTA DEL
CARIBE
Décadas después, el FSLN se desarrolló como una
continuidad de la lucha de Sandino, reivindicando la soberanía
nacional y proponiendo una plataforma socio económica y política
con justicia social, estableciendo como un paso fundamental y necesario
el derrocamiento del régimen somocista.
El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) recogió,
como uno de sus postulados históricos, esta sensibilidad del
“General de Hombres Libres” hacia la situación de
la Costa, y por ello, desde el Programa Histórico de 1969, el
FSLN se refería a un “Plan Especial a favor de la Costa
Atlántica”, el cual contemplaba terminar con la explotación
de la zona por los monopolios extranjeros, buscar su desarrollo económico,
y estimular el florecimiento de los valores culturales locales de esa
región, proveniente de aspectos originales de su tradición
histórica.
La preocupación del FSLN por la situación socioeconómica,
política y cultural de los costeños, es parte del legado
del General Sandino, quién señaló que quería
llegar hasta esos nicaragüenses para “levantarlos y hacerlos
verdaderos hombres (y mujeres)” dadas las condiciones en que su
historia particular los había sumido.
En la lucha en contra de la dictadura somocista hubo una importante
participación de los costeños, jóvenes, hombres
y mujeres, y particularmente religiosos, sacerdotes y monjas, así
como delegados de la palabra que en cada comunidad instruyen en el evangelio
de Cristo y en esa época también instruían a la
feligresía sobre la necesidad de incorporarse a la lucha contra
la tiranía.
LA AUTOMONÍA
En los años ochenta, luego de una época de conflictos,
el gobierno revolucionario impulsó el proceso de autonomía
de la costa caribeña, el cual conllevó a la discusión
sobre las diferencias y una búsqueda del encuentro de la nacionalidad,
asumiendo como el primer y primordial paso en esa época la búsqueda
de la paz. Fue así como, producto del trabajo de la Comisión
de Autonomía formada en 1984, en 1986 se inició en la
Costa Caribeña un proceso de paz único que posteriormente
sirvió como experiencia hacia el resto del país.
No cabe la menor duda que a partir del análisis de los errores
cometidos se tomaron decisiones certeras que redundaron en el proceso
de pacificación nacional y del reconocimiento de las diversidades
culturales e históricas en las diferentes zonas del país
en la década de la revolución. La experiencia revolucionaria
en la costa caribe nicaragüense es una lección política
y cultural que debe ser recogida, documentada y analizada.
Como sabemos, a partir de 1990 la Costa Caribe nicaragüense volvió
al olvido, al aislamiento, a la separación del resto del país.
Se retrocede en los grandes esfuerzos que hizo el gobierno sandinista
de construir una patria para todos y todas, con un Estado que hubiera
priorizado el vínculo territorial entre esta Nicaragua dividida
en dos, a falta de la puesta en marcha un proyecto de nación
que reconozca efectivamente lo que mandata el Estatuto de Autonomía.
Esa ley de autonomía es de avanzada en Latinoamérica,
y espera que los habitantes de la Costa Caribe - acompañados
de la voz del General Sandino y de su “Coro de Ángeles”
- se levanten como un solo puño, cerebro y certero corazón,
para exigir, presionar y luchar por su debido cumplimiento y reglamentación,
justa y eficaz.
OTRA VEZ EN EL DESCONSUELO
Los grupos de poder que gobiernan desde 1990, y que nunca lograron conformar
una verdadera burguesía criolla, se han vuelto a unir para privatizar
todo lo que se pueda, otorgando nuevamente concesiones territoriales
para la explotación minera, maderera, de la plataforma marina
para la pesca, extrayendo así los recursos del atlántico
sin que la población se vea beneficiada mínimamente.
Nuevamente la población y el territorio del caribe nicaragüense
están quedando en manos de las empresas extranjeras, sin incidencia
de ningún gobierno que proteja al pueblo y promueva su desarrollo,
al igual que inicios de 1900, cuando se desarrolló la lucha de
Sandino.
Sandino y su lucha continúan vigentes
en Nicaragua y en la costa caribe nicaragüense. Sus objetivos de
construir un gobierno nacional sin injerencia extranjera, su oposición
a cualquier tratado internacional lesivo a los intereses nacionales,
su confianza en los campesinos, los costeños, los jóvenes
y las mujeres nicaragüenses, y su defensa abierta de los pobres,
su llamado a la unidad latinoamericana contra los enemigos comunes,
su búsqueda intuitiva por un desarrollo económico independiente,
su exigencia de tener un sólo ejército constitucional
no intervenido ni vendido.
Sandino es un símbolo y una herencia de lucha, ética y
práctica, él vive entre todos los nicaragüenses honestos,
trabajadores, humildes, luchadores, que queremos una Nicaragua mejor,
y entre los costeños que queremos la explotación racional
de nuestros recursos y que dicha explotación genere mejoras en
el nivel de vida del puesto costeño. |