![]() El General Sandino. A la izquierda Socrates Sandino. A la derecha Farabundo Martí (sentados) |
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Aprovecho esta efeméride para releer una carta de Sandino que siempre me ha impresionado, una carta donde se pone de relieve dos cualidades que quiero comentar con la brevedad que esta nota me permite: 1- una honestidad que debe servirnos como ejemplo y acicate, especialmente en estos tiempos de lucha contra la corrupción, y 2- la reescritura que hace Sandino del texto demostrando que enmedio de la guerra se preocupaba por la forma de los textos que emitía. Como se anota en la colección preparada por Sergio Ramírez, hay dos versiones de la carta ("El pensamiento vivo". Tomo I, documentos 47 y 48, págs. 180-182. Segunda edición revisada y ampliada. Managua: Nueva Nicaragua, 1984). El Coronel Zeledón había sido colaborador de Sandino en la Guerra Constitucionalista, entre mayo del 26 y mayo del 27. Esta carta está fechada en El Chipote, noviembre 26 de 1927. Zeledón se queja de que los hombres de Sandino llegaron a la hacienda de un Sr. Calderón. No sabemos lo que hicieron, no sabemos si ocasionaron daños, mataron alguna res o simplemente inspeccionaron el lugar. Lo cierto es que Zeledón se queja ante Sandino y le pide una garantía para el Sr. Andrés Reyes. Es decir, le pide una nota de Sandino que lo proteja en caso de que se encuentre con hombres del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (de ahora en adelante EDSN). Esta era una práctica frecuente y no tiene nada de extraordinario. Lo que motiva la respuesta de Sandino es que junto con la petición va un billete de 50 (pesos en la primera versión, dollars en la segunda; de cualquier manera en aquel tiempo era lo mismo). He aquí una cita medular de la carta según la primera versión: "Adjunto a su nota, he encontrado la suma de cincuenta pesos, y al mismo tiempo una solicitud de una garantía para el Sr. Andrés Reyes, la que con gusto le envío, y también le vuelvo sus cincuenta pesos, porque no tenemos venta de garantías, sino que las damos a quien se hace merecedor a ellas; pues Ud. lo que hizo con eso fue herir mi dignidad de patriota, tomándome como vendido"(181-182). Es claro que Sandino interpretó que había una relación directa entre la petición y el dinero. Se sintió ofendido porque Zeledón parecía estarle "comprando" la garantía. Todos los días se pedía garantías para fulano y para mengano, y se daban y se emitían sin problemas. La cercanía del dinero y la garantía, es lo que crea ante los ojos de Sandino un conflicto, la posibilidad de un soborno, la percepción de que estuviera "vendiendo" la garantía. Como político, como hombre público -que ya era en ese momento-, Sandino ve el peligro inminente que hay en esa proximidad. Sabe que en política la mera percepción de corrupción, equivale a corrupción, y que su obligación es distanciar inmediatamente ambos gestos, ambos signos. El contacto entre los signos semióticos es lo que genera el proceso de semiosis, es lo que produce el significado, según demostró Charles Sanders Pierce pocos años después de escrita esta carta ("Collected papers". Cambridge: Harvard University Press, 1931. Vol. 5: 224 y ss.) Zeledón había hecho muchas donaciones al EDSN, había pedido acaso otras garantías, pero el contacto de ambas es lo que hace ahora a Sandino reaccionar. Emite la garantía, pero devuelve el dinero con una reprimenda: "Jamás creí que Ud., en el tiempo que anduvo conmigo, no haya podido conocerme"(182). La ofensa es particularmente dolorosa porque viene de un correligionario, de un amigo, de un compañero de lucha. Si viniera de un enemigo, a Sandino esto no le hubiera extrañado, pero venía de un hombre que había luchado con él y al que consideraba su amigo. Ya sabemos que en política abundan los golpes bajos de uno y otro lado; se juega a la bola recia y se albardea a lomo chimado. La corrupción generalmente ocurre entre amigos, entre correligionarios, entre compañeros. Nuestra historia está llena de ejemplos infelices y le ahorro el lector el fastidio de recordarlos. Ahora pasemos al proceso escritural. ¿Por qué hay una segunda versión de la carta? Las diferencias no son muy grandes y significativas en cuanto al contenido, pero sí en cuanto a la forma. En la segunda versión, Sandino corrige el estilo y enmienda algunas torpezas de la primera versión, corta mejor algunas frases, lima asperezas, re-formula algunas cláusulas. La comparación detallada de las dos refleja la preocupación de Sandino por el trabajo escritural, por la corrección de las frases y la propiedad de los signos. Pero, ¿la corrigió él o su secretario? ¿Las enmiedas que hay en el texto son sugeridas por Sandino o por el amanuense que lo asistía ese día? En la frase medular que he citado, la segunda versión agrega: "Adjunto a su nota encontré la suma de 50 "dollars" y, al mismo tiempo, una solicitud de garantía para el señor Andrés Reyes, la que con gusto le envío pues siento placer que aun mis propios enemigos se persuadan que nuestra actitud está concretada a defender la soberanía de nuestra patria, a pesar del calificativo denigrante que se nos da de 'bandoleros'"(183). Creo que esta aclaración remite directamente a Sandino como autor. Es improbable que el secretario se atreviera a hacer esa afirmación sin consentimiento u orden del autor. Sandino aprovecha la coyuntura textual para contraatacar, para desautorizar la embestida que le hacían con gran frecuencia sus adversarios, al acusarlo a él y al EDSN de "bandoleros". Es claro, me parece a mí, que Sandino re-trabaja su texto con la actitud de un autor, de un escritor que sabe el valor de la palabra escrita, que entiende que lo que diga en esta carta podrá tener una repercusión mañana, y que la carta despachada nunca podrá ser de nuevo escrita. Especialmente cuando son los amigos los que le tienden una celada, hay que ser muy cuidadoso con los créditos y las notas. En estos tiempos de saqueo indiscriminado del estado, cuando Nicaragua ha sufrido el vandalismo más impresionante de su historia, y por primera en la vida estamos viendo el peso de la ley caer sobre los gánsteres de la nación, echar una mirada a este texto nos confirma, no sólo que hay liberales honestos, sino que es importante tener suspicacia para entrever la trampa, integridad para no tocar lo ajeno, y anteponer los principios al pecunio y al poder. Sandino sospechó que en esa petición de garantía podía haber una trampa. Mandar la garantía y aceptar los 50 pesos, equivalía a dejarse sobornar, a suministrar pruebas de que era un "bandolero". Sandino, que es un general guerrillero, se cuida con la precaución de una doncella; sabe que en política eso es lo más importante, y que una vez que se ha perdido el prestigio se ha perdido la guerra. Ojalá nuestros políticos leyeran esta carta de Sandino. Ojalá supieran rechazar 50 pesos. *Tulane University
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