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-Ricardo Trejos Maldonado- END May 22-2002
¿Por qué Don Gregorio Sandino no incluyó en su testamento a su hijo General Augusto C. Sandino? Sandino nunca pidió nada a nadie, y solía reafirmar a los periodistas extranjeros que lo entrevistaban en aquellos años de la guerra que él no perseguía nada personal, «ni siquiera un palmo de tierra para su sepultura», como que su sentido visionario le dictara que nunca iba a tener ni féretro ni tumba conocida. Las ideas que jamás pueden ser fusiladas perviven en cada generación, por eso Sandino vive en la infinitud del tiempo. Don Gregorio Sandino ni siquiera lo menciona en el testamento que mandó a legalizar en 1933. En el pasado histórico los hijos que no eran provenientes de matrimonio eran bárbaramente discriminados por el conglomerado social que regía el poder económico y político e imponía las normas de vida social. Los hijos fuera de matrimonio eran llamados despectivamente bastardos, ilegítimos, y además despreciados. Eran vistos como hijos del pecado, no eran reconocidos por la sociedad, eran algo así como seres humanos de última clase. Y por regla social no tenían derecho a reclamar herencia alguna. Algunos padres reconocían de hecho a sus descendientes llamados «naturales». A comienzo del siglo XX tras instituirse el Derecho Civil algunos padres llegaban a reconocer en documento público a sus hijos «ilegítimos», pero no mezclaban sus nombres en los testamentos con el de su familia constituida por dos razones fundamentales: a) económicas, b) y por no actuar en desmedro de la posición social. Además, qué mejor herencia que el apellido que les daban, decían, sin embargo algunos señores más aventados incluían en sus testamentos a sus hijos «naturales» con herencias simbólicas, y cuanto más una parte menor de la proporción que le correspondían a los herederos directos. Para 1933 ya era más frecuente esta práctica ¿cuáles fueron entonces, los motivos que impulsaron a Don Gregorio Sandino a ni siquiera mencionar a Augusto Calderón Sandino en su testamento que legalizó en 1933? Si don Gregorio lo reconoció como su hijo y después de andar Augusto con su madre Margarita por los caminos de la miseria, la vergüenza, el atropello fue llevado por Don Gregorio a su casa con el beneplácito de Doña América Tiffer, su esposa. Comenzó haciendo funciones de Concierto una especie de «hijo de casa», de office-boy, de «hacerlo todo» (tratándose de los menesteres menores). Posteriormente Augusto Nicolás fue integrado fraternalmente a la familia Sandino Tiffer llegando a ser el mandador de las propiedades de café y los negocios de granos. Mandador es la persona que manda en ausencia del propietario. Guardando el cariño mutuo se independizó y se dedicó a comprar y a revender granos de café y otros gramíneos, no en gran escala, por supuesto. Para la guerra de 1926, la denominada constitucional, ya era conocido como Augusto C. Sandino cuya «C» durante la guerra contra la ocupación gringa los periodistas y escritores del mundo la convirtieron en César porque creyeron que se llamaba Augusto César como el emperador romano. Su medio hermano Sócrates Sandino Tiffer se unió a la lucha que lidereaba Augusto C. Sandino. Su padre Don Gregorio dio seguimiento a la gran empresa patriótica de Augusto y tuvo contacto con él las veces que fue posible, siendo la última la noche que bajaban de la Loma de Tiscapa, tras la cena con el presidente Juan Bautista Sacasa con quien habían firmado el Gral. Sandino la paz después de que los marines habían abandonado el suelo patrio. La noche del 4 de febrero de 1934 los militares que formaron el complot que organizó Anastasio Somoza García se llevaron a prisión del Hormiguero a Don Gregorio y al General con sus dos lugartenientes Francisco Estrada y Umanzor a fusilarlos. ¿Qué conclusión debemos sacar de la negativa de Don Gregorio Sandino en no incluir al Gral. Sandino en su testamento? Creo que fue prudencia de Don Gregorio para proteger al resto de su familia porque cuando fue redactado el testamento la guerra se había recrudecido en las montañas de las Segovias. Esa es una conclusión personal. Además el Gral. Sandino no estaba interesado en un pedazo de finca de cafetos en Niquinohomo, su afán estaba en la organización de las cooperativas campesinas en Wiwilí. Apartando la modestia que he guardado varios años, quiero reivindicar que en 1968 logré con muchas dificultades copia del testamento de Don Gregorio, y fui a sacar la partida de nacimiento del Gral. Augusto C. Sandino. Era un joven inquieto y cuando mencionaba el apellido Sandino me miraba con rareza, en el mismo Niquinohomo, no por temor, sino por precaución se hacían indiferentes. Eran
los años que era peligroso la palabra Sandino. El libro El
Pequeño Ejército Loco de Gregorio Selser se vendió
clandestinamente. Mi búsqueda de los documentos me regocijó
mi espíritu de joven, para entonces me sentía que andaba
en una gran conspiración. Desde luego que estas ideas escritas
a «vuelo de pájaro» son con motivo del 107 aniversario
del Gral. de Hombres Libres, Augusto C. Sandino. |
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Partida de Nacimiento del General Sandino Lea también sobre su bautizo sin sus padres |