Reportaje Especial
Moncada quería un talismán de Sandino
LA PRENSA encuentra copia de un misterioso mensaje del ex Presidente
José María Moncada, dirigido a doña Salvadora Debayle
de Somoza, pidiéndole un algodoncito empapado con el sudor de
Sandino, para guardarlo como talismán
Dos hojas con el mensaje de Moncada, a la derecha, la primera página
en papel membretado, dirigida a Salvadora de Somoza. (Arriba) Reproducción
de las otras dos páginas del mensaje de José María
Moncada, en cuya interpretación discrepan los estudiosos.
Karla Marenco L.
karla.marenco@laprensa.com.ni
Primera Entrega.- Seis de febrero de 1933. Era una mañana tranquila
y fresca, LA PRENSA, “El Diario de la Vida Nacional”, aún
recogía impresiones de la delirante euforia que provocó
en el país la firma del convenio de paz entre el general Augusto
César Sandino y el presidente Juan Bautista Sacasa, suscrito
cuatro días atrás.
Los soldados del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional
(EDSN) pronto se desarmarían. La guerra en Nicaragua había
terminado.
Y mientras los pobladores de Venecia, Masatepe, aún dormitaban
debajo de sus tibias sábanas, el general José María
Moncada se levantó temprano para escribirle un misterioso mensaje
a doña Salvadora Debayle de Somoza, esposa del Jefe de la Guardia
Nacional, Anastasio Somoza García, pidiéndole un inusual
servicio:
“Estimada Yoya, amanecí con buen humor, para invitarla
a venir a Masatepe, el día de Trinidad, en mayo o junio. Es el
Señor de Trinidad, un Cristo de ébano que suda de su cuerpo
muy claras gotas. La gente lleva algodones y con todo respeto limpian
el sudor del Cristo para conservarlo como un talismán”.
“Algo parecido ha pasado en Managua ahora con la llegada de Sandino.
Todos con el debido respeto, le han limpiado del cuerpo el sudor”.
“Usted que tiene confianza con su marido pídale un algodoncito
empapado en Sandino y me lo envía para guardarlo aquí
en Venecia como talismán”.
“Si no pudiera Tacho hacerme ese servicio, tal vez lo haría
el Dr. Federico Sacasa o su hermano el señor Presidente, o alguno
de los que se sentaron a la mesa con el famoso bandolero”.
“Esto es de humor, pero puede servir para que Dn. (don) Tacho,
su marido, se acuerde de los Galeotes a quien Dn (don) Quijote libertó
o aquel consejo de Fabard, un escritor militar, quien decía que
un buen jefe nunca debe dormirse confiado en la buena fe de un tratado.
Muchos saludos y recuerdos de su afectísimo José María
Moncada”.
¿SUPERSTICION O MENSAJE CIFRADO?
Copia de dicho mensaje, presuntamente escrito de puño y letra
por Moncada, fue ubicado por LA PRENSA en los archivos del Instituto
de Historia de Nicaragua (IHN), adscrito a la Universidad Centroamericana
(UCA), en el denominado “Fondo Somoza”. Pero, entre los
especialistas consultados, salta la misma pregunta: “¿Qué
le habría querido dar a entender Moncada a doña Yoya o
a su esposo Tacho con ese mensaje?”.
Para el escritor e historiador Aldo Díaz Lacayo, autor de un
libro sobre los gobernantes nicaragüenses, el último párrafo
de la tarjeta de Moncada podría tener “encerrado”
un mensaje cifrado para Somoza: el de “eliminar al enemigo porque
un buen jefe nunca debe dormirse confiado en la buena fe de un tratado”.
“Es muy probable que en sentido figurado tenga que ver con la
muerte, pero habría que analizarlo bien”, dice Díaz
Lacayo.
DISCREPANCIAS ENTRE SANDINO Y MONCADA
Para el investigador nicaragüense, Marco Navarro Genie, catedrático
en Ciencias Políticas de la Universidad de Ciencias Políticas
en Mount Royal College, en Calgary, Canadá, nada extraño
sería que Moncada quisiera ver muerto a Sandino, tomando en cuenta
que éste había echado a perder su mandato como Presidente
de Nicaragua.
La tarjeta de Moncada es desconocida, pero interesante, según
Navarro Genie, quien en los últimos diez años ha dedicado
su tiempo a desmenuzar la “religiosidad” de Sandino y ha
encontrado desde su teoría milenarista, aspectos del “General
de Hombres Libres” que poca gente se atreve a abordar y que muchos
de sus seguidores han querido esconder o tergiversar por temor a quitarle
el “ropaje” de revolucionario o nacionalista.
“Sandino era lo suficientemente alcahuetero de esas cosas con
la gente apropiada, que si Sacasa se lo ha pedido, probablemente se
lo hubiera dado. O Sandino se hubiera insultado. Dependiendo del humor
en que se encontrara. Sandino tenía un temperamento de mercurio.
Puede que tenga razón Díaz Lacayo”, afirma el experto.
Navarro Genie ha llegado a pensar que la guerra de Sandino comenzó
por la soberbia de este mismo en reacción al trato que le dio
Moncada en el campo de la Guerra Constitucionalista.
“Moncada no lo tomó en cuenta. Seguramente lo vio como
un indio. Sandino quería una comisión como oficial, y
Moncada lo mandó al diablo. El odio que Sandino le tenía
a Moncada es palpable, y por más que Sandino lo quiso disfrazar
con el manto del nacionalismo, en sus cartas a Moncada y en sus comunicados
sobresalta algo bastante personal”, manifiesta el investigador
radicado en Canadá.
Sandino era un hombre de un “orgullo monumental” y Moncada
se lo hirió en lo más profundo al hacerlo llorar delante
de sus mismos hombres, insistió.
“Después del rechazo inicial de Moncada, Sandino llegó
con su grupito con una bandera rojinegra que enmarcaba una calavera
con huesos cruzados (igual que la de los piratas). Moncada lo forzó
a deshacerse de la bandera, lo regañó y lo hizo llorar.
Sandino más tarde dirá que lloró de rabia porque
su patria estaba siendo vendida, y muchos se han tragado la explicación
de Sandino, pero el Pacto del Espino Negro todavía no ocurría,
así que la explicación de Sandino no tiene sentido”,
considera Navarro Genie.
¿QUE ES UN TALISMAN?
Un talismán, según bibliografía consultada vía
Internet, es un objeto dotado de poderes mágicos excepcionales,
a los que se atribuyen propiedades mágicas, mediante un poder
sobrenatural, de prevenir, alejar o combatir el mal y los peligros,
o de propiciar el bien.
Lea El Amuleto de Sandino (comentario a
este artículo por Nicasio Urbina PhD)