Violencia Simbólica
carlos corea

Un profesor amigo me decía el otro día que en nuestra sociedad existe una violencia simbólica (symbolic violence) que se manifiesta en el despliegue de símbolos para exacerbar la presencia y ejercer maneras de dominación pública.
Esta violencia simbólica generalmente se manifiesta erigiendo o destruyendo monumentos y símbolos de carácter público que envían 'mensajes' de y a las masas de las poblaciones; y me puso el ejemplo del derribamiento de la estatua de Sadam Hussein que se pasó por la tele en todo el mundo como forma de evidencia de que el regimen estaba destruido y sin posibilidades de volver.
Dentro de ese contexto del uso y abuso de símbolos, no puedo menos que hacer un paralelo con Nicaragua y acordarme del despliegue masivo de símbolos que manifiestan parte de la 'violencia simbólica' que nos toca vivir a cada instante; y me llamaron la atención un par de detalles de lo que se ha visto allá en la tierra del General Somoza.

Durante los tiempos de la dictadura somocista, se nombraron cienes de lugares con nombres de la familia-incluido el aereopuerto Mercedes. Se puso incluso en el billete de a peso a una hija del General, se construyeron estatuas de ASG (la estaua ecuestre por el estadio General Somoza), la del Ing. Luis Somoza D en un bypass, etc. como forma de imponer la presencia visual de la dinastía a la vista de todos y con la aprobación de pocos. Siempre me da curiosidad el motivo de autoerigirse estatuas de los dictadores, costumbre que podemos incluso ver desde tiempos de los egipcios con sus faraones endiosados-o talvés antes para que me corrijan los historiadores.

Lo que los dictadores no aprenden con facilidad es que esas estatuas y esos despliegues de símbolos auto-glorificantes son efímeros y contrarios a la inmortalidad deseada, vanidad de vanidades dijo alguien en la biblia. Son efímeros puesto en el momento en que los pueblos se levantan y los dictadores caen las estatuas se derriban, se 'desacran' y pasan a ser parte del olvido-vean a donde terminó un fragmento del 'caballo de Somoza', a lo que vuelvo en un instante.

El FSLN por previsión o por un accidente de su propia ignorancia se cuidó de no construir estatuas de sus líderes, pero desde el primer día de fundado se encargó de contra-atacar los símbolos y la iconografía somocista, comenzando con las famosas pintas en los muros-tuvo mas efecto un graffitti que decía "Patria Libre o Morir" que todas las estatuas de los Somozas; y una vez en el poder el FSLN hizo un manejo excepcional de la violencia simbólica estableciendo una presencia visual que se la dejó en la mano a los Somozas, implementando murales revolucionarios, las cuatro letras FSLN en un cerro de Managua, y nombrando cada calle, cada barrio, cada escuela, cada centro de trabajo con el nombre de un héroe sandinista dejando los símbolos somocianos en albumenes fotográficos de alguno que otro curioso, o en la memoria de los que vivieron sus vidas bajo el yugo de la dictadura-sólo quedaron los recuerdos de las estatuas endiosantes.

Después de las elecciones del '90, el nuevo gobierno se encargó de ejercitar su propia violencia simbólica y se encargó de borrar los nombres de muchos de los héroes sandinistas-sobre todo en las escuelas-labor que hizo Doña Violeta junto al ministro Belli y el Dr. Arellano con su idea de "Héroes sin Fusil". Se derribaron las cuatro letras del cerro motastepe, pero no pudieron derribar estatuas ni de Daniel ni de Tomás-porque no encontraron ninguna.

Hoy en día la violencia simbólica sigue en su apogeo. En el parque de la laguna de Tiscapa, o la loma-se despliega una sombra gigantesca de Sandino. Sombra que se puede ver desde la mayoría de los puntos de la capital-de la tierra del General Somoza hemos pasado a la tierra de Sandino.

Lo curioso y lo poderoso de esta guerra simbólica altamente efectiva es que a los pies de la sombra del General de hombres libres, está un fragmento de la estatua ecuestre de otro General-derribada por el pueblo después de la victoria revolucionaria, enviando el mensaje inequívoco de que la inmortalidad le pertenece al General asesinado y la humillación al General asesino que en sus delirios de grandeza se auto erigió una estatua montado en un corcel para adornar un estadio que llevaba su nombre. Que triste destino el de los tiranos que en cuanto los pueblos pueden se deshacen de los símbolos impuestos y las estatuas se derriban. Y es lo que pasó con la sombra de Sandino y el caballo de Somoza
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